EE.UU. ve una nueva oportunidad diplomática en Medio Oriente tras el conflicto Irán-Israel
Tom Barrack, embajador estadounidense en Turquía, remarcó que la reciente guerra puede abrir una etapa de diálogo regional.
La reciente escalada bélica entre Irán e Israel dejó una marca profunda en Medio Oriente, pero para Estados Unidos, el conflicto también representa una posibilidad de redefinir el futuro diplomático de la región. Así lo expresó Tom Barrack, embajador de EE.UU. en Turquía, quien destacó que este episodio podría dar paso a una "nueva vía" de entendimiento.
“Lo que pasó entre Israel e Irán es una oportunidad para que todos digamos: ‘Pausa. Abramos una nueva vía’”, declaró el funcionario en diálogo con la agencia Anadolu. En esa dirección, subrayó que Turquía jugará un rol crucial, tanto en los esfuerzos de pacificación como en los movimientos políticos que se están gestando en Siria.
Barrack remarcó que el respaldo turco a los grupos rebeldes fue determinante para la caída del régimen de Bashar al Assad en Siria, lo que permitió la conformación de un gobierno interino encabezado por Ahmed al Sharaa. Según el diplomático, este nuevo liderazgo busca mantener estabilidad fronteriza y no muestra hostilidad hacia Israel, lo cual podría ser clave para futuras negociaciones.
Además, consideró que un acuerdo de paz entre Israel, Siria y Líbano sería esencial tras los combates. En el caso de Gaza, el embajador anticipó un alto el fuego en el corto plazo y sugirió que eso generará un cambio positivo en la percepción internacional sobre la región.
Las declaraciones llegan en medio de una tensa calma, tras un alto el fuego declarado el martes pasado, luego de 12 días de enfrentamientos. Irán, sin embargo, se mostró escéptico sobre la continuidad de esa tregua. “Tenemos serias dudas sobre el respeto de sus compromisos”, advirtió el general Abdolrahim Mousavi, jefe del Estado Mayor iraní.
El conflicto comenzó el 13 de junio, cuando Israel lanzó bombardeos contra objetivos clave iraníes, matando a altos mandos militares y científicos vinculados al programa nuclear. EE.UU. se sumó a los ataques el 22 de junio, golpeando tres instalaciones nucleares. La guerra dejó un saldo de al menos 627 muertos y casi 5.000 heridos en Irán, mientras que Israel reportó 28 fallecidos por represalias.
En el plano diplomático, Irán exigió a la ONU que reconozca la responsabilidad de Estados Unidos e Israel en el conflicto, reclamando además indemnizaciones y reparaciones por los daños causados.

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