Fredy Villarreal recordó la brutal agresión que sufrió en Venezuela
El humorista revivió una experiencia traumática mientras interpretaba a Figuretti en la Cumbre Iberoamericana de 1997.
Fredy Villarreal sorprendió al relatar un episodio violento que vivió durante una cobertura humorística en Venezuela, en plena década del 90, cuando encarnaba al inolvidable personaje Figuretti.
En una reciente transmisión del canal de streaming Olga, varios exintegrantes del mítico VideoMatch se reencontraron para compartir anécdotas y revivir sus momentos más recordados. El hecho tuvo lugar durante la VII Cumbre Iberoamericana celebrada en la Isla Margarita en 1997, un evento diplomático de alto nivel que reunió a varios presidentes latinoamericanos.
Villarreal, en su papel de periodista entrometido, buscaba interactuar con los mandatarios como parte del sketch. Sin embargo, su intento de acercarse a Fidel Castro terminó en una agresión que hasta entonces no había contado con detalles.
“Antes de que llegara Fidel, me llevaron a una habitación y me fracturaron un dedo”, relató el actor, quien sostuvo que decidió guardar silencio en aquel entonces por miedo a las críticas. “Muchos decían ‘que se joda’, entonces sentí que debía tolerarlo por el bien del humor”, confesó, remarcando la presión que sentía para no mostrarse como una víctima.
La situación se tornó aún más crítica cuando fue despojado de su documentación, quedando indocumentado en un país extranjero. “Tuvieron que llamar a Carlos Menem para que me restituyeran la credencial”, aseguró. El hecho ocurrió en un contexto irónico, ya que uno de los temas centrales de aquella cumbre era la libertad de expresión.
El humorista también detalló que uno de los guardaespaldas de Castro fue quien más lo golpeó. “Era un tipo enorme, lo habían entrenado para eso. Cuando le dijeron que me atrapara, salió corriendo como en Baywatch. Se cayó y todos se rieron... y después fue quien más me golpeó”, cerró Villarreal, con una mezcla de ironía y amargura.
El relato dejó atónitos a sus compañeros y evidenció los riesgos que muchas veces corren los humoristas al traspasar límites en contextos de tensión política. Una anécdota que, aunque parezca de ficción, expone una dura realidad detrás del humor televisivo.
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