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10/05/2025

China busca afianzar su presencia en Sudamérica en plena disputa con EE.UU.

Mientras crece la rivalidad global, China refuerza lazos diplomáticos y económicos con América Latina, desafiando la influencia histórica de Washington en la región.

China busca afianzar su presencia en Sudamérica en plena disputa con EE.UU.

En medio de la tensa guerra comercial con Estados Unidos, China se prepara para consolidar su influencia en América Latina. El próximo 12 de mayo, el presidente Xi Jinping será anfitrión en Beijing de una cumbre diplomática sin precedentes con líderes sudamericanos, entre ellos Lula da Silva (Brasil), Gustavo Petro (Colombia) y Gabriel Boric (Chile). El evento será la mayor cita de este tipo desde los tiempos de Donald Trump en el poder, y no ha pasado desapercibido para Washington, donde crecen las alertas sobre los intereses estratégicos de Pekín en el hemisferio occidental.

Mientras funcionarios estadounidenses como el secretario de Defensa, Pete Hegseth, acusan a China de buscar “ventajas indebidas” con fines económico-militares, el gigante asiático ha ido ganando terreno en Sudamérica a base de inversiones y comercio. Aunque Estados Unidos sigue teniendo mayor simpatía en encuestas de opinión, China es percibida como una superpotencia más respetuosa y cada vez más confiable como socio económico.

Las cifras lo confirman: en 2013, EE.UU. lideraba el comercio sudamericano, pero en 2023 China superó ese vínculo, alcanzando un intercambio de bienes por 304.000 millones de dólares. Solo Colombia y Ecuador mantienen a Estados Unidos como su principal socio comercial, aunque la brecha con China se reduce rápidamente. El cambio se explica por el auge de la demanda china de materias primas como cobre, litio y soja, que ha impulsado exportaciones y profundizado la interdependencia.

Además del comercio, las inversiones chinas han dejado una fuerte huella en la región. Desde 2000, el país asiático ha desembolsado más de 168.000 millones de dólares en sectores clave como minería, agricultura, energía renovable y telecomunicaciones. Aunque la inversión ha mermado en años recientes, en 2023 volvió a repuntar con nuevos proyectos, principalmente en Brasil. Aun así, Pekín sigue detrás de Estados Unidos y Europa en montos totales de inversión.

Otro canal de influencia son los préstamos. Desde 2005, China ha otorgado más de 111.000 millones de dólares en financiamiento a países como Venezuela, Brasil, Argentina y Ecuador. Aunque los créditos nuevos han disminuido, la deuda persiste. Venezuela debe unos 10.000 millones, y hasta gobiernos afines a Trump, como el de Ecuador, mantienen compromisos con Pekín. Incluso Javier Milei, aliado ideológico de Trump, renovó una línea de swap con China por 5000 millones, lo que generó incomodidad en Washington.

Las encuestas recientes en Brasil, Colombia, Venezuela y Argentina muestran una tendencia clara: la percepción positiva de China crece. La mayoría considera que el país asiático muestra más respeto hacia Sudamérica que Estados Unidos. A medida que avanza la competencia global, China gana terreno en una región que históricamente estuvo bajo la órbita estadounidense, desafiando el statu quo con diplomacia, comercio y préstamos estratégicos.

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