Movilización de la CGT por el 1° de Mayo: fuerte reclamo y tensión en el centro porteño
Con críticas al Gobierno y pedido de paritarias, la central obrera marchó hasta el Monumento al Trabajo bajo un fuerte operativo de seguridad.
En el marco del Día del Trabajador, la CGT encabezó una multitudinaria marcha este miércoles en el centro de la Ciudad de Buenos Aires, en rechazo a las políticas impulsadas por el presidente Javier Milei. La convocatoria fue acompañada por sindicatos aliados y movimientos sociales, y estuvo marcada por un fuerte despliegue policial dispuesto por el Ministerio de Seguridad para evitar cortes de calles y piquetes.
La concentración principal comenzó cerca de las 15 en San Telmo, donde columnas de manifestantes se agruparon en la intersección de avenida Independencia y Perú. Desde allí, marcharon sin interrumpir la avenida 9 de Julio, en dirección al Monumento al Trabajo, en Paseo Colón. El lema de la jornada fue claro: “El trabajo es sagrado”, frase que tituló el comunicado oficial de la CGT difundido horas antes.
Héctor Daer, uno de los líderes de la CGT, encabezó la columna principal y advirtió sobre el impacto negativo de las medidas económicas del Gobierno en los trabajadores. “No puede haber libertad de precios con paritarias congeladas”, expresó el gremialista, quien también criticó la falta de diálogo con la Casa Rosada. El acto final se desarrolló frente al monumento “Canto al Trabajo”, donde se reclamó la apertura de negociaciones salariales.
El operativo antipiquetes generó tensión: desde el mediodía, la Policía intentó impedir cortes en arterias clave, y se produjeron cruces con manifestantes, incluyendo el uso de gas pimienta, según denunciaron algunas personas que participaron de la movilización. Además, el Ministerio de Seguridad confirmó que 16 micros fueron detenidos por diversas irregularidades.
En un documento difundido durante la jornada, la CGT sostuvo que el Gobierno “no escucha ni dialoga” y acusó a la administración Milei de aplicar un ajuste “brutal” que perjudica tanto a trabajadores activos como a jubilados. También dejó abierta la posibilidad de convocar a un nuevo paro general si no hay cambios en la política económica. El texto fue acompañado por duras críticas al enfoque “monetario” del Gobierno, al que se acusó de desfinanciar provincias y agravar la crisis social.
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