2026-09-07

El hijo de Gilda la recordó a 30 años de su muerte: “Siempre veo una señal de ella"

A 30 años de la muerte de Gilda, su hijo Fabricio Cagnin recordó a la cantante y habló sobre cómo atravesó la tragedia que cambió para siempre su vida. El joven tenía apenas ocho años cuando ocurrió el accidente en la Ruta Nacional 12, en Entre Ríos.

El 7 de septiembre de 1996, el micro en el que viajaba Gilda junto a parte de su familia y sus músicos chocó contra un camión. La tragedia provocó la muerte de la cantante, su hija Mariel, su madre y varios integrantes de su banda.

Con el paso del tiempo, Fabricio logró resignificar aquellos recuerdos y comenzó a relacionarse de otra manera con el legado de su mamá. En diálogo con Telenoche, explicó que durante muchos años le resultó difícil hablar públicamente sobre ella.

“Me costaba dar notas. Para todo el mundo, ella era baile o joda y para mí significaba dolor”, contó. Además, recordó que escuchar sus canciones durante su infancia podía llevarlo a momentos de profunda tristeza: “Me escondía, lloraba. No entendía qué me pasaba. Estaba inmaduro para llevar adelante esa situación”.

Sin embargo, aquella relación con el recuerdo de Gilda fue cambiando con los años. Fabricio aseguró que actualmente siente una conexión especial con su madre y que, en momentos importantes, encuentra situaciones que interpreta como señales.

“Cuando tengo dudas, siempre veo una señal de ella y sé que es por ahí”, expresó al hablar sobre esa particular manera de sentirla presente a pesar de su ausencia.

También recordó con cariño cómo era Gilda en la intimidad familiar. “Era muy dulce y graciosa, éramos muy compinches. Mi vieja vivía la vida a pleno”, describió Fabricio, quien destacó especialmente el vínculo cercano que mantenían.

A tres décadas de la tragedia, el hijo de la cantante aseguró que pudo transformar parte de aquel dolor y celebrar el legado que dejó Gilda en la música popular argentina. “Es como que se cierra un ciclo muy profundo en mi vida”, sostuvo.

Finalmente, dejó en claro que hoy puede disfrutar de las canciones de su madre desde otro lugar: “Si suena una canción de ella la bailo, olvidate. La canto y soy feliz. La amo profundamente”.

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