2026-06-14

A los 95 años, murió Taty Almeida: símbolo de la lucha por los derechos humanos

Taty Almeida, presidenta de Madres de Plaza de Mayo, falleció a los 95 años. Su partida se produjo este domingo a las 19.20 horas en el Hospital Italiano, donde se encontraba internada y acompañada por sus seres queridos. 

Almeida mantuvo una militancia activa hasta el final de sus días. Incluso, en abril de este año, recibió el título honoris causa de la Universidad de Buenos Aires (UBA). En esa ceremonia aseguró emocionada: "La resistencia continúa".

El motor de su incansable lucha fue la desaparición de su segundo hijo, Alejandro Martín Almeida, durante la última dictadura militar. El joven estudiaba Medicina, trabajaba en el Instituto Geográfico Militar y también se desempeñaba en la sección de publicidad de la agencia Télam. Taty descubriría con el tiempo que su hijo militaba en el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y que su secuestro y desaparición forzada fueron perpetrados por la Triple A. 

Este trágico suceso transformó para siempre su vida. Ella provenía de una familia de tradición militar y antiperonista. Debido a esto, reconoció haber vivido en una "burbuja" de la que Alejandro la bajó. Al principio de su búsqueda, peregrinó golpeando las puertas de altos mandos militares conocidos por su familia, como Leopoldo Fortunato Galtieri o Albano Harguindeguy, esperando obtener "justicia legal", pero sin éxito. Ante el silencio, decidió en 1979 acercarse por primera vez a la Casa de las Madres.

A pesar de haber luchado ininterrumpidamente, Taty falleció sin poder cumplir su mayor anhelo. Durante una muestra por los 50 años del golpe de Estado, había confesado con esperanza: "No hago más que pedirle a Dios que no me lleve hasta no poder tocar aunque sea los huesos de Alejandro". Sabiendo que el final se acercaba, dejó directivas claras para su despedida y pidió ser velada en FOETRA, un lugar donde solía festejar sus cumpleaños.

Su muerte deja una herida muy profunda en el movimiento de derechos humanos y en la sociedad argentina. Taty pidió ser recordada por su carácter "chinchudo", sus discusiones y, fundamentalmente, por su enorme "alegría de vivir".

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