Robo a Del Potro: cayó la banda que saqueaba casas de deportistas de élite
Cuatro ciudadanos chilenos y un argentino fueron detenidos acusados de participar en el robo a la casa de Juan Martín Del Potro, ocurrido el pasado 15 de mayo en Tandil. La investigación fue encabezada por el fiscal Marcos Eguzquiza y la DDI de Azul, que logró identificar a los sospechosos gracias a un insólito detalle. Una multa de tránsito registrada en la Ciudad de Buenos Aires sobre el vehículo utilizado para escapar tras el golpe.
Los delincuentes ingresaron a la vivienda del extenista y sustrajeron joyas, medallas, trofeos, raquetas y una alianza de oro perteneciente a la madre del deportista. La banda estaba integrada por los chilenos Ignacio Zuñiga Cortes, Bastián Jiménez Frebau, Rodolfo Cartes Escobar y Alfredo Espinosa Gallardo, además del argentino Walter D’Amelo.
Los investigadores detectaron mediante cámaras de seguridad un Chevrolet Astra bordó que permaneció en la zona durante el horario del robo. Al solicitar información a la Dirección General de Administración de Infracciones (DGAI), descubrieron que el vehículo tenía una infracción cometida un día antes y que el conductor identificado era Zuñiga Cortes. También constaba que había cedido el manejo a D’Amelo, dato que permitió avanzar sobre ambos sospechosos.
La pesquisa reveló además que dos de los acusados contaban con alerta roja de Interpol y pedidos de captura internacional emitidos por la Justicia chilena. Según los investigadores, integraban una organización criminal dedicada a ingresar en propiedades de figuras del deporte estadounidense para robar relojes, joyas y objetos de alto valor.
Las autoridades indicaron que la banda estaba vinculada a robos cometidos contra deportistas de la NBA, la NFL y la NHL. Incluso, en Estados Unidos investigan ataques similares sufridos por jugadores profesionales y por el entorno de la cantante Taylor Swift.
Durante la reconstrucción del recorrido de los acusados, los detectives establecieron que el día del robo hicieron una parada en una estación de servicio de Ayacucho, sobre la ruta provincial 29, donde cargaron combustible y realizaron compras en el minimercado. Además, el entrecruzamiento de llamadas permitió determinar que el auto utilizado fue trasladado posteriormente en una grúa hasta un taller mecánico del barrio porteño de San Cristóbal. Con todas las pruebas reunidas, la fiscalía solicitó las órdenes de detención que terminaron con la caída de la organización.