Lumilagro dejará de producir termos en el país y abrirá sus puertas a la importación
Lumilagro, histórica firma de termos con base en Buenos Aires, dejó de producir en el país después de más de ocho décadas de actividad continua.
La compañía decidió apagar sus hornos y líneas de fabricación y reorientó su modelo de negocio hacia la importación de productos terminados desde Asia, en un contexto de caída de ventas y fuerte competencia de artículos que ingresaron al mercado local a menor costo.
La empresa, fundada en 1941 por cuatro familias y administrada por distintas generaciones, redujo de forma progresiva su plantel. En 2013 contó con unos 300 empleados directos y otros puestos indirectos, pero en los últimos dos años atravesó un proceso de retiros voluntarios que dejó a alrededor de 50 trabajadores en la planta de Tortuguitas.
La baja en la demanda, sumada al ingreso masivo de termos provenientes de países vecinos y de Asia, impactó en el producto de vidrio que durante años lideró las ventas de la marca.
"Hemos pasado malos momentos, en 1999 fue muy grave, nos salvó la crisis del 2001 que devaluó y el tipo de cambio hizo que todas las industrias sean muy competitivas. Desde el 2002 hasta el 2013 fue una muy buena época, en 2012 batimos récord de ventas de termos de vidrio, que era nuestro producto estrella. En 2005 aparecieron los termos de acero trucho de China con tóxicos prohibidos. En 2015 llegó el termo extranjero, hasta ese momento el termo de acero era 4 veces más caro que el de vidrio y la gente no lo aceptaba. Al llegar como aspiracional, nos ayudó a que la gente aceptara los precios", contó a iProfesional, Martín Nadler, director ejecutivo y dueño de Lumilagro.
En 2013, Lumilagro supo tener 300 empleados directos más 50 indirectos. "En 2022 teníamos 220 trabajadores, pero en los últimos dos años tuvimos que reducir el plantel y 170 personas se fueron con retiro voluntario, fue un proceso dolorosísimo. Hoy nos quedamos con 50 personas directas y 50 indirectos. Todos veían la situación, había bajado mucho el volumen demandado. Lloré al despedir a algunos trabajadores que me conocían desde los 5 años, pero entendieron que era por el futuro de la empresa", explicó Nadler.