El Gobierno analiza el reclamo de los gobernadores por Ganancias para destrabar la reforma laboral
Tras un breve receso, el Gobierno de Javier Milei retomó con fuerza la agenda política con un objetivo central: reunir los votos necesarios para aprobar la reforma laboral en el Congreso. En ese marco, el impacto del impuesto a las Ganancias en la coparticipación federal se convirtió en un punto clave de negociación con los gobernadores. Varios mandatarios provinciales plantearon su preocupación por la caída de recursos que implicaría la modificación del tributo y reclaman algún tipo de compensación para acompañar la iniciativa oficial.
Las gestiones comenzaron con reuniones encabezadas por el ministro del Interior, Diego Santilli, quien inició una ronda de encuentros con gobernadores de la oposición dialoguista. Este miércoles viajó a Mendoza para reunirse con Alfredo Cornejo y luego continuó hacia San Juan para encontrarse con Marcelo Orrego. Ambos se mostraron predispuestos a respaldar la reforma laboral, aunque plantearon objeciones puntuales, especialmente vinculadas al capítulo impositivo del proyecto enviado al Senado.
El foco del reclamo provincial está puesto en el cambio de las alícuotas del impuesto a las Ganancias para sociedades. La propuesta oficial reduce la carga para los tramos 2 y 3, lo que implicaría una menor recaudación de un tributo coparticipable. Según estimaciones que manejan las provincias, el beneficio fiscal alcanzaría a unas 144 grandes empresas y tendría un impacto equivalente al 0,3% del PBI, reduciendo los fondos que luego se distribuyen entre las 23 provincias y la Ciudad de Buenos Aires. Desde Mendoza, plantearon que la Nación absorba de manera transitoria ese costo y postergue su impacto pleno hasta 2027 o 2028. “Vamos a ver la posibilidad de que se posponga, que se haga cargo el Gobierno Nacional de la rebaja impositiva solo en el año 2026 y que se pase para el 2027 o 2028″, señaló una fuente provincial al medio Infobae.
Pese a las diferencias, Cornejo expresó su respaldo general a la iniciativa oficial al señalar que la reforma laboral apunta a generar “más empleo” y “mayor previsibilidad”, según reportó Infobae. También sostuvo: “El objetivo es que la economía crezca y que, a partir de ese crecimiento, el Estado pueda sostener sus políticas públicas esenciales”. En la misma línea, Santilli afirmó que “no creo que ningún gobernador pueda estar en contra de una reforma laboral en Argentina”, aunque reconoció que los aspectos fiscales requieren un abordaje específico.
Este jueves, la Mesa Política del oficialismo se reunirá en Casa Rosada para definir una estrategia frente a los reclamos provinciales, con la participación del ministro de Economía, Luis Caputo, una presencia clave dada la sensibilidad del tema. Fuentes del Gobierno admitieron que se evalúa algún mecanismo de alivio temporal para las provincias, aunque dejaron en claro que no se pondrá en riesgo el objetivo de déficit cero. En un contexto de caída real de la coparticipación y finanzas provinciales ajustadas, el Ejecutivo busca un delicado equilibrio entre sostener su programa económico y conseguir el respaldo político indispensable para avanzar con la reforma laboral.