2026-01-07

Murió Ángel Norberto Coerezza, leyenda del arbitraje argentino, a los 92 años

El fútbol argentino atraviesa horas de profundo dolor tras la muerte de Ángel Norberto Coerezza, una de las figuras más respetadas del arbitraje nacional e internacional. Nacido en Buenos Aires en 1933, falleció a los 92 años y dejó un legado que marcó generaciones dentro y fuera de la cancha. Debutó como árbitro de Primera División con apenas 24 años, en 1957, durante un empate 2 a 2 entre Independiente y San Lorenzo en Avellaneda, iniciando una trayectoria que lo llevaría a lo más alto del fútbol mundial.

Su nombre quedó grabado a fuego en la historia a partir del Mundial de México 1970, en un contexto adverso para el fútbol argentino tras la eliminación de la Selección ante Perú. Coerezza fue el representante nacional en el arbitraje y tuvo actuaciones memorables, entre ellas el histórico cruce entre Inglaterra y Alemania Occidental por los cuartos de final, que terminó 3 a 2 en tiempo suplementario. También dirigió el triunfo de México ante Bélgica y compartió campo con leyendas como Pelé y Franz Beckenbauer, aunque siempre sostuvo que el jugador que más lo impactó fue Bobby Moore.

Aquella época distaba mucho del profesionalismo actual: arbitrar un Mundial no implicaba una remuneración económica. Los jueces recibían únicamente pasajes, alojamiento, un viático y un reloj como recuerdo. A su regreso al país, Coerezza fue ovacionado en un partido entre Banfield y Chacarita, con ambas hinchadas aplaudiéndolo, una postal hoy impensada. Pese a su prestigio, no vivía del arbitraje: trabajaba como chef administrador del Casino de Oficiales de la Escuela de Suboficiales Sargento Cabral, en Campo de Mayo. Sobre su historia personal, contaba: “Quedé sin padre cuando era muy chico; entonces, los cuatro hermanos ayudábamos a mí madre, que debió mantener el hogar con su trabajo. Mi hermano menor planchaba y yo cocinaba”.

Su carrera internacional se completó con el Mundial Argentina 1978, donde dirigió el partido inaugural, y los Juegos Olímpicos de Montreal 1976. Sin embargo, su huella más profunda llegó fuera del campo de juego. Entre 1979 y 1989 fue Director de la Escuela de Árbitros de la AFA, formando a generaciones con una mirada integral del reglamento y del espíritu del fútbol. Más tarde, ocupó roles clave en el predio AFA-Ezeiza y regresó como mentor de la Dirección Nacional de Arbitraje entre 2010 y 2017, consolidándose como un docente irrepetible.

Ángel Norberto Coerezza no fue solo un árbitro: fue un símbolo de equilibrio, autoridad moral y elegancia en un deporte atravesado por la pasión y la presión. Su legado permanece en cada juez que decide con convicción y criterio, priorizando la justicia por sobre el ruido externo. El fútbol argentino despide a uno de sus grandes maestros, un hombre íntegro que dejó una marca imborrable en la historia del arbitraje mundial.

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