Una importante multinacional frenó su producción y suspendió a 2.300 empleados
El derrumbe del consumo, merced de la pérdida generalizada del poder adquisitivo del salarios de los trabajadores, golpeó de lleno a una de las mayores alimenticias del país. La multinacional Mondelez confirmó un freno de la producción inusual en la planta de General Pacheco, donde se elaboran marcas como Oreo, Terrabusi y Milka, y avanza con un reordenamiento operativo para administrar un nivel de stock que supera con holgura el promedio histórico.
El movimiento incluye adelanto de vacaciones, reducción de relevos, readecuación de turnos y menor uso efectivo de capacidad instalada, incluso en diciembre, un mes que tradicionalmente traccionaba ventas.
La medida afecta a más de 2.300 empleados, quienes recibieron licencia acordada. La actividad de reanudará el 4 de enero, algo que la empresa dijo que fue comunicado al personal y acordado con el sindicato.
La decisión refleja un deterioro que la compañía ya venía señalando desde mediados de año. En junio, Mondelez había advertido al Sindicato de Trabajadores de la Alimentación (STIA) sobre una “situación crítica”, atribuyendo la presión a importaciones más competitivas y a la baja del consumo, factores que elevaron sus costos y redujeron la rotación de productos.
Aquella comunicación funcionó como preámbulo del escenario actual: menos demanda, menos pedidos y un sistema logístico cargado de mercadería.
Según información que circula entre delegados y fuentes internas, las ventas cayeron alrededor de 15.000 toneladas en el acumulado del año, un retroceso que afectó sobre todo a categorías de alto volumen como galletitas, chocolates y alfajores. Con distribuidores mayoristas comprando menos y espacios de almacenamiento al límite, la compañía decidió producir solo lo estrictamente necesario para abastecer el mercado.
En Pacheco, donde trabajan más de 2 mil personas, la empresa comunicó un apagado programado de varias líneas en diciembre, acompañado por un esquema para que el personal tome una semana de vacaciones pagas y una semana adicional de licencia. Quienes no adhieran quedarán asignados a tareas de mantenimiento y limpieza, una práctica habitual en momentos de reorganización industrial.
El enfoque no es aislado. En Villa Mercedes, su otra planta en Argentina, se replican medidas similares: turnos más cortos, procesos ajustados y una planificación “a demanda”, basada en el movimiento real de mercado y no en proyecciones estacionales.