Gaza al límite: el hambre se cobra vidas entre niños y ancianos
La crisis alimentaria en Gaza alcanzó niveles extremos. Tras casi dos años de guerra, el hambre golpea con fuerza a la población civil, en especial a los más vulnerables: niños, ancianos y personas enfermas. Organizaciones humanitarias advierten sobre una hambruna masiva en desarrollo.
En hospitales desbordados, los casos de desnutrición aumentan sin freno. Niños sin enfermedades previas llegan en estado crítico, con pesos muy por debajo de lo normal. Padres y madres sin recursos recorren las calles buscando comida, mientras los centros de salud intentan cubrir una demanda que supera con creces sus posibilidades.
Según cifras locales, más de 40 personas murieron por hambre en el último mes, la mayoría menores. Desde el inicio de la guerra, ya se reportaron más de 100 muertes por causas relacionadas con la desnutrición. La situación es tan grave que incluso el personal médico reconoce sufrir escasez de alimentos.
La entrada de ayuda humanitaria sigue siendo limitada y caótica. Los convoyes son insuficientes, y los enfrentamientos cerca de los centros de distribución complican aún más el acceso. Las organizaciones responsabilizan al bloqueo impuesto por Israel, mientras el gobierno israelí acusa a Hamás de interferir en la entrega.
El hambre no solo mata: también deja secuelas irreversibles. Médicos advierten que la desnutrición en la infancia impacta el desarrollo físico, cognitivo y emocional. Sin una solución inmediata, el riesgo de una catástrofe humanitaria total es inminente.