La increíble anécdota de Luciano Castro que sorprendió a Pergolini: “No voy a dar nombres”
Luciano Castro fue el protagonista de un momento inesperado durante su paso por Otro día perdido, el programa que conduce Mario Pergolini. En medio de una charla relajada y con tono nostálgico, el actor recordó un cruce que tuvieron en una disco de los años noventa, cuando Pergolini ya era una figura reconocida en los medios y él apenas comenzaba a abrirse paso. La anécdota dejó al conductor descolocado y al estudio lleno de risas.
“Vos no te acordás, porque vos ya eras famoso y yo no. Fue en un boliche. La voy a contar. No te asustes, no te asustes. El boliche tampoco existe más... Forever”, dijo Castro con picardía, mientras Mario intentaba evadir el tema con un simpático “No estuve ahí nunca”. Con una memoria nítida, el actor describió la escena de aquella noche porteña, donde él se encontraba “con los pibes del barrio” en la pista común, mientras Pergolini disfrutaba del exclusivo sector VIP. “Era un VIP picante ese. No voy a dar nombres, pero había gente picante en el VIP”, agregó, con tono irónico.
Castro continuó su relato detallando la atmósfera de esa madrugada intensa, marcada por copas, charlas efímeras y el ir y venir de rostros conocidos. “Había mucha gente y te fuiste. Y eso ya plantaba cómo eras. Una noche larga…”, dijo, dejando ver que aquella experiencia había dejado huella. Pergolini, con su característico humor, intentó defenderse: “Bueno, yo después tuve hijos. Noche larga para ustedes, yo dos y cuarto me fui con mamá a casa”, provocando una nueva carcajada general.
Pero Luciano aún tenía una vuelta más en su relato. “Sí, sí, sí. Igual cuando te crucé a las siete de la mañana en Corrientes caminando también”, lanzó entre risas, generando un estallido en el estudio. Fue un guiño cómplice al pasado, al mundo nocturno que ambos compartieron desde lugares diferentes, pero que el tiempo se encargó de unir en forma de recuerdo.
“Yo estaba con los plebeyos, vos estabas en el VIP ya”, repitió Castro, poniendo en palabras la brecha de entonces, aunque sin rencores, con una mezcla de ternura y resignación. “Pudo haber pasado tranquilamente”, concedió Pergolini, aceptando la historia sin discutirla. La anécdota, cargada de humor y nostalgia, trascendió el chiste y se convirtió en una pequeña pieza de historia de la noche porteña. El boliche ya cerró, pero la memoria de aquel encuentro quedó sellada para siempre frente a las cámaras.
Mirá la divertida anécdota: