El nuevo plan de la SIDE permitirá espiar a quienes “manipulen la opinión pública”
La Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) aprobó un nuevo Plan de Inteligencia Nacional (PIN) que permitiría la vigilancia sobre ciudadanos que expresen críticas al Gobierno. El documento, de carácter confidencial y con 170 páginas, establece directrices que habilitan el monitoreo de quienes influyan negativamente en la percepción pública sobre las autoridades y sus políticas, especialmente en materia económica.
Un reciente informe publicado por La Nación reveló que el PIN, elaborado bajo la conducción de Sergio Neiffert, contempla la posibilidad de investigar a periodistas, economistas, docentes y otros referentes de opinión que puedan generar desconfianza en la población o erosionar la imagen del Gobierno. Particularmente, el plan se enfoca en aquellos que “manipulen la opinión pública” o contribuyan a una “pérdida de confianza” durante procesos electorales, en lo que se describe como parte de una estrategia de defensa frente a la desinformación.
Entre los aspectos más llamativos del documento, se menciona que la SIDE podrá actuar contra quienes distorsionen la “percepción” y afecten los procesos “cognitivos” de la sociedad, incluso cuando estos efectos se produzcan a través de inteligencia artificial.
Esto plantea interrogantes sobre hasta qué punto el Estado podrá intervenir en la circulación de contenido digital, como los videos manipulados de Mauricio Macri y Silvia Lospennato que circularon antes de las elecciones en la Ciudad de Buenos Aires, y que desde el oficialismo fueron minimizados como “bromas de redes”.
Aunque el plan incluye líneas tradicionales de inteligencia como la prevención del terrorismo, el combate al crimen organizado y la protección de los intereses nacionales en el Atlántico Sur y la Antártida, el foco en el control de la opinión pública marca un giro polémico en el uso de los recursos del Estado para el seguimiento interno de voces disidentes.