Confundió un error bancario con un milagro: recibió $510 millones y terminó detenida
Una mujer de Villa Mercedes, San Luis, vive por estas horas un verdadero drama judicial. Verónica Acosta recibió por error una transferencia de $510 millones desde la administración pública provincial y, sin sospechar que se trataba de una equivocación, utilizó una parte del dinero. Ahora, enfrenta una causa por fraude, estafa y retención indebida de fondos del Estado.
Todo comenzó cuando Acosta esperaba una transferencia de tan solo $8.000, proveniente del padre de uno de sus hijos. Al ingresar a su cuenta bancaria, se encontró con un monto descomunal. Creyó que eran $500 mil, pero luego advirtió que en realidad eran $510 millones. Según declaró a los medios, pensó que se trataba de una bendición inesperada: “Pensé que era un regalo de Dios”, aseguró.
La mujer, madre de cuatro hijos y de condición humilde, no tardó en gastar parte del dinero. Compró electrodomésticos, materiales para el hogar, ropa y comida, e incluso realizó transferencias a familiares para ayudarlos con sus necesidades. Sin embargo, al día siguiente su domicilio fue allanado y tanto ella como cinco de sus familiares fueron detenidos. En el operativo se secuestraron celulares y elementos relacionados con las compras.
Aunque se le acusa de haber dispuesto de millones, Acosta afirmó que utilizó cerca de $44 millones. Según la fiscalía, se identificaron 66 transferencias de aproximadamente $500 mil cada una, aunque se logró recuperar el 90% del monto total. “Al final, los quise ayudar y los perjudiqué”, dijo con pesar la acusada.
Su abogado, Hernán Echeverría, sostiene que no hubo delito alguno, ya que la mujer era titular de las cuentas y tarjetas utilizadas. Además, negó que se haya configurado el delito de estafa o retención indebida, al no haberse producido una notificación oficial sobre el error en la transferencia. Mientras tanto, la Justicia le impuso una fianza de $30 millones para evitar la prisión preventiva, algo que su defensa calificó como “excesivo” y contrario a la realidad socioeconómica de su clienta.