Industria avícola argentina: el modelo de sostenibilidad superó los estándares globales
En un contexto global donde los consumidores y mercados demandan mayor transparencia ambiental, la industria avícola argentina dio un paso clave al evaluar su impacto ecológico. El relevamiento, encargado por el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) y llevado a cabo por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), analizó detalladamente todo el proceso productivo bajo las normas internacionales ISO 14040 y 14044.
Los resultados fueron alentadores: el informe indicó que los niveles de emisiones e impactos ambientales se encuentran dentro de los parámetros internacionales y, en muchos casos, por debajo. Esto se atribuye a las prácticas eficientes implementadas en el país, como la siembra directa y el cultivo en secano, que reducen significativamente el uso de agua y la emisión de gases de efecto invernadero, especialmente en la etapa de producción de granos.
El estudio también identificó áreas con margen de mejora, especialmente en lo que respecta al uso energético. La transición hacia fuentes renovables y una mayor eficiencia en la utilización de combustibles se destacan como desafíos prioritarios para continuar avanzando en la sostenibilidad del sector.
La cadena de valor avícola fue analizada desde su inicio: la cría y recría de reproductores, la producción de huevos fértiles y su incubación, el crecimiento de los pollos parrilleros, hasta la faena, distribución y comercialización de productos cárnicos. Esta integración vertical permite un control preciso de cada eslabón, mejorando no solo la trazabilidad sino también la eficiencia ambiental.
Actualmente, la producción aviar representa una de las actividades cárnicas de mayor expansión en el país. Con un fuerte componente de valor agregado, genera empleo directo e indirecto y aporta divisas a través de las exportaciones. Según cifras del USDA, en 2022 la producción global de carne aviar alcanzó los 102 millones de toneladas, consolidándose como un sector clave frente a otras carnes como la porcina y la bovina.
Este informe no solo posiciona a la avicultura argentina como competitiva en términos productivos, sino también como un modelo a seguir en materia de sostenibilidad, un atributo cada vez más valorado por los mercados internacionales.