“Fantasma de Buenos Aires”, una película argentina que reúne generaciones
A más de 10 años del estreno de “Fantasma de Buenos Aires” allá por noviembre de 2009, la película del director Guillermo Grillo es una joya que sigue tocando corazones, sin importar la época y la edad.
En un ingenioso recurso que reúne un pasado de un malevo tanguero y la vida de un chico común y corriente de una Buenos Aires convulsionada y en constante cambio, el largometraje permite ir más allá de la historia central y rememorar la pintoresca ciudad porteña de 1920.
La nostalgia emerge de un pasado encarnado por Canaveri, un ¿taura?, un guapo con mucha historia (Iván Espeche) y una cuenta pendiente, que se "inmiscuye" desde un plano sobrenatural en la vida de Tomás, un joven con convicciones y curiosidad (Estanislao Silveyra).
Más allá de su argumento original, es una película que se ha apropiado de un espacio en la currícula educativa por la cantidad de disparadores que presenta, aptos para trabajar con estudiantes de nivel secundario sobre ejes como Historia, Literatura, cultura argentina e incluso temáticas sobre género y sexualidad, en su justa medida.
Sobre el argumento, el director compartió algunas palabras en el marco de un trabajo pedagógico realizado este año por estudiantes del partido de Marcos Paz, provincia de Buenos Aires: “Al entrar al mundo laboral, me empezó a llegar mucha cultura tanguera, trabajé en la película (bizarra) ‘El día que Maradona conoció a Gardel’ y eso me hizo ver las pelis de Gardel y entendí que el tango no era una cosa de viejos, sino de jóvenes de antes”.
Como conclusión sobre la temática, aseguró: “Lo que yo no quería es que fuera como una película ‘yankee’, donde lo desconocido (los espíritus, los de afuera, ¿los latinoamericanos?) son una cosa mala que te viene a matar”.