Editorial HI
09/09/2021

Votos PASO: Fanatismo, certeza, apatía, obligación, incertidumbre y autonomía, por María Belén Aramburu

Hay quienes otorgan un cierto descrédito a estas elecciones, trasladando esta inquietud a otros que se suman al desgano de una votación que consideran innecesaria.

Votos PASO: Fanatismo, certeza, apatía, obligación, incertidumbre y autonomía, por María Belén Aramburu
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as PASO traen aparejadas elecciones que conllevan determinados pensamientos que, vinculados directamente a los sentimientos que ellos provocan, sobre todo si se encuentran cristalizados a través de creencias, derivarán en comportamientos que obtendrán  sus correspondientes consecuencias a la hora de votar.

He venido observando todos estos elementos que tanto individuales como sociales marcan un sentir y un actuar devenidos en características de una votación que, siendo obligatoria en nuestro país, marca dicha obligatoriedad sentida por muchos que se dirigen a las urnas impulsados involuntariamente por un deber ser traducido en “tengo que ir a votar el domingo”.

En algunos sectores del electorado reina por ende la apatía. Entre la obligatoriedad mencionada que, si no existiese no tendría un correlato de voto en ellos, acompañado de incertidumbre ante la duda de elección entre los precandidatos presentados para integrar el Poder Legislativo se suma una insatisfacción por las propuestas presentadas, por la falta de propuestas y por situaciones individuales, de entorno y comunitarias que se advierten como incomprendidas por quienes se atribuyen la representación en las listas que se presentan este domingo.

Hay quienes también otorgan un cierto descrédito a las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, trasladando esta inquietud a otros que se suman al desgano de una votación que consideran innecesaria en cuanto a la instalación de los precandidatos en candidatos para las elecciones generales de noviembre. Ven innecesario y hasta desgastante ir este domingo a votar y, lejos de certezas y fanatismos, demuestran a su vez incertidumbre y apatía.

Están otros muchos que, en defensa del actual gobierno y apoyando al oficialismo, no dudan de su voto y pretenden con él profundizar las políticas implementadas por el presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, caras visibles de un modelo. Van por un modelo y su exteriorización permanente. Es el voto certero, sin duda, sin titubeo. Algunos llegan a encarnar las ideas partidarias sin necesidad de plantear ninguna propuesta, o que no las haya, o quiénes son los elegidos para integrar las listas de los que se convertirán en candidatos y los representarán en el Congreso. Votan sin cuestionamientos ni reflexiones profundas ya que sostienen un esquema ideal al que adhieren y escuchan en exclusividad. Representan el fanatismo partidario, lo que se observa principalmente en el kirchnerismo. Habiendo alcanzado la unidad en la mayoría de las listas presentadas, para su electorado certero y también para el fanático resulta más fácil la dirección en la emisión del voto.

Por el lado de la oposición, la certeza también es moneda entre los que no dudan sobre la representación de una ideología, ideas e ideales. El fanatismo también es advertido a la hora de la emisión del voto, sin cuestionamientos a nada ni a nadie, en estos casos orientados al apoyo del ex presidente Mauricio Macri, el jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, la presidenta del PRO, Patricia Bullrich, la ex gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal o el apoyo a los precandidatos del radicalismo en los distritos con mayor presencia territorial y de la Coalición Cívica siendo un frente con tres partidos que lo integran. En defensa de la República y las libertades el votante tiene su votación segura y dirigida. Eso sí. En Juntos por el Cambio el votante preciso y hasta el fanático, tendrá un planteo en el cuarto oscuro ante el dilema que las internas que desde el frente le plantean.

La autonomía, reflejada a través del voto de los independientes es el más temido por los frentes, partidos y dirigentes políticos. Refleja meticulosidad ante cada una de las propuestas presentadas y las que no se han presentado. Cuestionan todo. Ponen cada palabra y acción bajo la lupa. Y su falta de certeza provoca incertidumbre, más bien en la clase política que pretende atraparlo. Una franja etaria que se vio ampliada por parte de la juventud que busca, a través de su voto, respuestas concretas a la situación que atraviesa. Nunca conforme, este votante marca la cancha para hacer la diferencia ante la carencia de una mayoría por parte de los principales frentes y contagian sus sentimientos al que pueda flaquear en sus intenciones.

Cada elección goza de particularidades. Los frentes, partidos y dirigentes políticos han puesto en el votante una carga adicional en cuanto a la importancia de estas PASO en sus definiciones y proyección para las elecciones generales. Así lo sienten algunos votantes y otros, según lo señalado, regidos por la obligatoriedad, irán el domingo a emitir su voto.


Por María Belén Aramburu

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