Editorial HI
11/12/2020

PASO: ¿sí o no?, por María Belén Aramburu

¿Cuál seria la razón de su suspensión? Enterate en la nota

PASO: ¿sí o no?, por María Belén Aramburu
Autor: María Belén Aramburu
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ara hablar de las PASO, primarias abiertas, simultáneas y obligatorias, debemos comenzar por el principio, vale decir cuándo, cómo surgieron y por qué se gestaron en nuestro sistema democrático.
 
Fue en el 2009, mediante una ley, vale decir, por la mayoría de la representación de los partidos políticos en ambas cámaras del Congreso de la Nación, durante el gobierno de la actual vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner cuando se sancionó y promulgó la ley.
 
Con la implementación de las PASO se buscaba y busca definir cuáles son los partidos políticos que están habilitados para presentarse en las elecciones nacionales, que son básicamente los que, según la ley, obtengan por lo menos el 1,5% de los votos válidamente emitidos para la respectiva categoría del distrito que comprenda.
 
Para los que empezaron a emitir su voto con la existencia de las PASO les cuento que, con anterioridad a la sanción y promulgación de esta ley, los únicos que estaban habilitados para decidir quiénes iban a integrar la lista de los candidatos de una determinada categoría eran los afiliados de cada partido. A partir de las primarias, todos los ciudadanos, obligatoriamente, ya que la obligatoriedad es una de las características de las primarias, elegimos entre los precandidatos de cada partido aquellos que van a conformar una lista que será la que se presentará en las elecciones para ser sometida a consideración de todos los votantes. Esto significa que la convalidación de los integrantes de las listas se da a través de toda la ciudadanía habilitada para votar y no solamente por aquellos que integran un partido con su afiliación.
 
Les recuerdo entonces que, para participar de las elecciones generales, cada agrupación debe obtener por lo menos el 1,5% de los votos válidos totales por categoría en las elecciones primarias, mecanismo que cabe sólo a las autoridades nacionales, pudiendo cada distrito, provincial y/o municipal, desdoblar las elecciones.
 
Dicho esto, podemos avanzar sobre los últimos acontecimientos en torno de las PASO, en los que advertimos que el gobierno nacional busca la suspensión de las elecciones primarias para el próximo año en que se renovará parte de las Cámaras de Diputados y Senadores, 127 de los 257 escaños de la Cámara Baja y 24 de los 72 escaños de la Alta en representación de las provincias de Tucumán, Catamarca, Chubut, Córdoba, Corrientes, Santa Fe, La Pampa y Mendoza. Los diputados se elegirán para el período 2021-2025 y los senadores del 2021 al 2027.
 
El presidente Alberto Fernández se reunió, en el marco de la firma de un nuevo Consenso Fiscal, con los gobernadores que, en ese contexto, dialogaron sobre la propuesta de la suspensión.
 
Como las leyes electorales no pueden ser modificadas durante el mismo año en que se llevan a cabo, se requiere de la introducción de un proyecto de ley para su tratamiento parlamentario en las sesiones extraordinarias de este año que está por finalizar, por lo que, de hacerse, se infiere debiese ser bajo una modalidad “expresss” ya que, de otro modo no obtendría su sanción correspondiente, ingresando por la Cámara de Diputados para, una semana después, pase por el Senado. De ser así, el resultado se aplicaría a los cargos nacionales para que más tarde las legislaturas provinciales tuvieran su propia ley. El tema de los tiempos no es menor y el reloj juega en contra.
 
No sólo el reloj va a contramano de los intereses de quienes plantean la suspensión de las PASO. No hay cohesión de intereses en ninguno de los frentes ya se trate del oficialista o del opositor aunque, a decir verdad, el oficialismo ha cautivado con esta idea a los primeros mandatarios provinciales peronistas que son la inmensa mayoría.
 
El presidente Alberto Fernández pretende, para dar impulso a un proyecto de ley,  un acuerdo mayoritario, sobre todo proveniente de los gobernadores con quienes trató el tema de las PASO, pero que a su vez contenga la mayoría de adhesión de la oposición para no tener sobresaltos en lo que sería un tratamiento expeditivo y concluyente.
 
¿Cuál sería la razón de la suspensión? El motivo esgrimido por parte del gobierno nacional y las provincias que adhieren sería el costo de estas elecciones en la campaña y durante el proceso eleccionario. Y es que todas las elecciones conllevan un gasto enorme y cuando se toma nota del mismo en números concretos y expuestos, se piensa en su derivación, en tiempos de crisis, agudizada en este caso por la pandemia, a sectores que requieren de recursos económicos.
 
Lo que se advirtió el año pasado y, desde ya en elecciones anteriores fue que, en muchos casos, no digo en todos, las primarias carecieron de sentido en cuanto a que las precandidaturas eran candidaturas partidarias acordadas ya sea que se tratase de una agrupación política o de un frente integrado por varios partidos de un mismo signo o distintos. En ese caso realmente me parece un gasto innecesario.
 
Poner la mirada sobre la probable votación de la oposición, que se presentaría por el momento de manera heterogénea, más allá de poder unir posiciones de ameritarse ante un inminente debate parlamentario que, de concretarse no creo fuese un debate ya que no habría tiempo para exposiciones conducentes a arribar a conclusiones sobre qué camino tomar para el 2021.
 
Mientras el jefe de gobierno de la ciudad de Horacio Rodríguez Larreta está totalmente en contra de esta iniciativa, desde la Unión Cívica Radical, su presidente a nivel nacional, Alfredo Cornejo, está en esta línea y Rodolfo Suárez, su delfín, gobernador de la provincia de Mendoza, considera que debe ser suspendida donde no haya competencia. Cornejo fue contundente al expresar que “cambiar las reglas en mefio de un proceso es, como mínimo, una trampa” y que obedece a un “temor” del gobierno nacional de obtener una derrota a manos de la oposición.
 
Otros mandatarios radicales como Gustavo Valdés de la provincia de Corrientes y Gerardo Morales se muestran a favor de la suspensión de las primarias.
 
Maximiliano Ferraro, presidente de la Coalición Cívica no daría el quórum por considerarla “una nueva decisión unilateral y discrecional”.
 
Gustavo Sáenz, por poner un ejemplo, ya se adelantó. La Cámara de Diputados de Salta aprobó el proyecto de suspensión de estos comicios logrando su media sanción y lo que pretende sea un ahorro de $800 millones.
 
Por el peronismo ya varios dieron el sí como Jorge Capitanich, de la provincia del Chaco, Sergio Uñac de la de San Juan, Ricardo Quintela de La Rioja, Axel Kicillof de la de Buenos Aires y Juan Schiaretti que ya ha manifestado claramente que cada partido debe elegir a sus candidatos aunque, como es su costumbre, iría por su propio andarivel sin apoyar por el momento de manera explícita un pretendido proyecto oficialista.
 
En el peronismo, a propósito de las elecciones del año pasado en que además de los legisladores y otros cargos según el distrito se votó al presidente de la Nación, en la mayoría de las listas hubo un consenso previo entre los que se iban a presentar como precandidatos por lo que, las primarias sólo sirvieron para confirmar candidaturas preestablecidas de antemano. Es que, en este caso, la fórmula entre Alberto Fernández como candidato a presidente y Cristina Fernández de Kirchner como vicepresidenta, arrastró a peronistas distanciados del kirchnerismo bajo el amparo del Frente de Todos, quedando algunos afuera que fueron los que los enfrentaron con candidatos propios que a su vez debían pasar por las primarias obligatorias. Pero salvo en algunos distritos, la idea era ir a las generales con fórmula presidencial consensuada y en los distritos en los que esto era viable así fue también.
 
Existieron a su vez casos de confirmación de acuerdos en las precandidaturas del Frente Juntos por el Cambio que, según las denominaciones de cada distrito, llevaron su sello particular pero, en este caso y en la enorme mayoría de las provincias y municipios, la integración se daba por la composición de un frente común de tres partidos: el PRO, la Unión Cívica Radical y la Coalición Civica.
 
Lo cierto es que, de acordarse con antelación las candidaturas a partir de precandidaturas que sólo se confirman mediante las PASO no tendrían razón de existir. Aunque, paradójicamente fue durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner cuando se impulsó el proyecto y se sancionó. Y ahora se las quiere suspender por parte de un gobierno que integra como vicepresidenta y como tal, como titular del Senado.
 
Desde la oposición hay muchos que no ven el proyecto con buenos ojos. Temen se trate de un ardid cuando hoy, a través de las encuestas, se cuentan los votos de a uno y el panorama es incierto. Aducen que existe el temor de parte del oficialismo de perder las elecciones y que una modificación del actual sistema los pondría en jaque cuando sienten que tienen chances de dar vuelta los resultados del 2019 el próximo año a través de la integración de sus representantes en el Congreso que les daría un mayor impulso para las presidenciales del 2023 y un peso específico más sólido y propio en el Poder Legislativo.



Por María Belén Aramburu

 

 

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