Editorial HI
15/10/2020

FMI: ¿comprensivo?, por María Belén Aramburu

El realismo expresado verbalmente se espera esté acompañado por acciones concretas

FMI: ¿comprensivo?, por María Belén Aramburu
C

uando se toman en consideración las expresiones vertidas por la titular del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, sobre la Argentina, advertimos que destaca que nuestro país “enfrenta desafíos dramáticos” y que “las condiciones sociales están empeorando”.

Con un realismo pocas veces visto, Georgieva, acompaña con sus dichos lo previamente expuesto por el presidente Alberto Fernández y el Ministro de Economía, Martín Guzmán. El realismo expresado verbalmente se espera esté acompañado por acciones concretas y contundentes a la hora de negociar y cerrar un acuerdo.
 
En su oportunidad, cuando se estaba negociando la deuda contraída con acreedores privados, tenedores de bonos emitidos bajo ley extranjera, la sostenibilidad de la deuda en términos de acuerdos que permitiesen cumplir con los compromisos establecidos eran puntos inflexibles al igual que la imposibilidad de un pago que conllevase el sacrificio de los argentinos.
El Fondo Monetario tomó nota en esos momentos y hasta avaló lo que el presidente Alberto Fernández y el Ministro de Economía, Martín Guzmán, pusieron como condiciones con los acreedores, a sabiendas de un mismo recorrido para un mismo destino, el pago de la deuda.
 
Si bien se habían fijado plazos para pagar lo adeudado a los bonistas privados, éstos quedaron postergados con motivo de la pandemia y finalmente concretados con un acuerdo que estratégicamente puso en primer lugar este arreglo para más tarde hacerlo con el Fondo Monetario Internacional.
 
La titular del organismo financiero internacional, al hacer públicos los “desequilibrios económicos de la Argentina” y subrayar la diferencia entre el tipo de cambio oficial y el paralelo que, afirmó, “se está expandiendo”, dejó expuesto que “la máxima prioridad debe ser implementar una agenda económica integral y creíble que equilibre el apoyo a la economía y a las personas en este momento difícil con asegurarnos también de que tengamos estabilidad macroeconómica”. La agenda que pone en un mismo plano la economía y las personas, marca un puntapié desde el cual la negociación se humaniza y se hace viable en condiciones que permitan su pago sin sacrificios extraordinarios para una población que atraviesa serios problemas económicos, aunque siempre el pago de una deuda implique sacrificio.
 
El pago de cualquier deuda implica condiciones. Poner en orden las cuentas fiscales es uno de ellos. La recurrencia a referirse a la “estabilidad macroeconómica” advierte sobre este punto además de otros. A estos propósitos bien se ha aclarado que, desde la perspectiva propia y la del Fondo, el ajuste por el lado del gasto fiscal es inadmisible en “estas circunstancias”, en éstas en particular se aclara, en momentos de atravesar una pandemia que agrava la crisis económica y de la que se espera se salga con medidas económicas que impulsen la producción, el trabajo y las exportaciones acompañadas de una política monetaria que permita la generación genuina de dólares ahuyentando el fantasma de un precio del dólar que se agiganta y un peso que no seduce a nadie.
 
El Fondo da por sentado que cuenta “con una determinación política para sacar al país de lo que históricamente han sido ciclos de auge y caída” para lo cual pone énfasis en el gobierno de Alberto Fernández para lograr un crecimiento y desarrollo económicos que además de potenciar al país que le debe y del cual pretende obtener los fondos prestados para lo cual necesita del cumplimiento de estos objetivos.
Los tiempos van definiendo las negociaciones. Con términos concretos como ser el pago de vencimientos de capital al Fondo Monetario en septiembre del año próximo, una deuda con el Club de París de US$ 2.100 millones que exige la vigencia de un programa con el organismo financiero internacional, serán sólo unos meses que llevarán las definiciones de una negociación para un nuevo préstamo en condiciones previsibles de sostenimiento y posterior devolución, evitando la acumulación de pagos imposibles de concretar.
 
Ser miembro del Fondo Monetario Internacional se corresponde con revisiones del organismo que se acrecientan en virtud del préstamo contraído y la expectativa de su pago. Vendrá otra misión el mes próximo.
 
Los préstamos se otorgan exigiendo condiciones que pueden ser más rígidas o más laxas. Lo que demuestra el organismo financiero es que está siendo “comprensivo”. El cambio de mando asumiendo Kristalina Georgieva puso de manifiesto una mayor comprensión hacia nuestro país, especialmente luego de la reunión que mantuvo con Martín Guzmán en ocasión de un seminario en sede papal. Se vio y se siguen viendo la mano del Papa Francisco en cuestiones que conciernen a la vulnerabilidad de la economía de nuestro país y su falta de capacidad de pago. Es ahora la habilidad política del presidente Alberto Fernández y la de su Ministro de Economía, Martín Guzmán, las que deberán llevar adelante semejante tarea.



Por María Belén Aramburu 

 

 

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