Editorial HI
12/06/2020

Que quede claro cuál es el rol del Estado, por María Belén Aramburu

Y cuando hablamos de Estado sepamos que el Estado somos todos.

Que quede claro cuál es el rol del Estado, por María Belén Aramburu
Autor: María Belén Aramburu
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l año pasado, en plena campaña presidencial y de gobernadores además de legisladores, intendentes, concejales, pero refiriéndome a los primeros primordialmente, solía preguntarles por el rol del Estado. Quería saber y que a su vez los ciudadanos supiesen sobre el concepto que cada uno tenía sobre el rol del Estado. Quizás pasó inadvertido. Probablemente haya sido así porque casi nadie repara en la importancia de una respuesta que en lo práctico da marco a nuestras actividades del quehacer diario, justamente, en un Estado. Salvo los partidos de izquierda y los de derecha, los demás, aquellos que pertenecen al más amplio espacio de representación, hacían tibias referencias al papel del Estado en sus generalizaciones.
 
Fue en 1789, en el inicio de la Revolución Francesa, en que se cuestionaba el poder de la monarquía y se quería terminar con los privilegios de la aristocracia, que los miembros de la Asamblea debieron votar sobre el veto real, o sea si el rey de Francia debía tener la capacidad de rebatir cualquier ley, aunque hubiera sido aprobada por el parlamento. Durante la votación, los nobles y el clero (las clases más ricas y partidarias de la monarquía) se situaron a la derecha del presidente de la Asamblea mientras que los revolucionarios, contrarios al veto real, se situaron a la izquierda. Más allá de lo anecdótico en cuanto a su ubicación, estos conceptos encasillaron ideologías y pensamientos hasta el día de hoy.
 
En líneas generales y dogmáticas, para la izquierda el Estado es el único actor político y la mayoría de sus corrientes tradicionales defienden la idea del poder centralizado en un partido único. Promueve una distribución equitativa de la riqueza, basada en la creencia de que todos los individuos son iguales. En lo que concierne al sistema económico, el Estado debe ser el dueño y administrador de los medios de producción. De allí que las respuestas que me daban sobre el rol del Estado hacían referencia a la estatización de las empresas de servicios públicos sobre la idea de que son esenciales para la población, entre otros conceptos.
 
Respecto de los partidos de derecha, en los que se establecen los principios de distribución de acuerdo al esfuerzo y contribución de cada individuo, éstos promueven el bienestar individual centrado en el progreso económico como eje central del bienestar y distintas maneras de representación popular que van desde la democracia con elecciones libres y participación de partidos políticos y otros sistemas que permiten elecciones más indirectas, con más preponderancia de un esquema presidencialista o parlamentaria. En lo económico abogan por la no intervención del Estado en el sistema económico. La respuesta de parte de quienes integran este espacio ha resultado muy transparente y clara también.
 
Si bien cada uno tiene su correlato en el comunismo, socialismo o capitalismo, a mediados del siglo pasado referentes de la política mundial se reunieron para concluir sobre el fin de las ideologías. Quizás estas divisiones no hayan podido en su aplicación práctica permanecer puras como en sus inicios, lo cual claramente se advierte en la actualidad.
 
Aunque de manera más desdibujada y difusa la claridad sobre el rol del Estado quedó puesta de manifiesto en oportunidad de preguntárseles sobre el rol del Estado a los dirigentes del espacio intermedio en el que hay muchas opciones de representación política partidaria. Algunos son de centro, otros inclinan su balanza más a la izquierda o a la derecha. Y aquellos que se ubican en los extremos del espectro político también se presentan con alternativas diferentes y hasta más tibias que las acepciones teóricas les reclaman como marco.
 
Quizás creyeron que lo sabían o que lo tenían claro. Quizás ni siquiera lo pensaron, al menos en profundidad. Quizás quedó como un tema más. Pero debió haber sido uno de los ejes temáticos de las campañas presidenciales y de gobernadores principalmente, aunque incluyendo a los  legisladores como actores responsables integrantes del Poder Legislativo, y, desde ya, como pregunta fundamental en los debates televisivos. ¿Cuál es el rol del Estado?
 
La respuesta a una pregunta tan esencial como la del rol del Estado nos ahorraría debates y discusiones innecesarios sobre lo que se haya puesto en práctica porque lo hecho estaría en consonancia con lo predicado. La definición del rol del Estado por parte de los candidatos en campaña nos permite saber cuáles serán las políticas gubernamentales a ser ejecutadas una vez que hayan llegado al poder. Siendo oficialismo actuarán de acuerdo a ese concepto que deberían tenerlo bien asentado y, desde la oposición se haría también lo propio en cuanto a la consideración ya expresada. Habrá o no habrá reclamos de parte de la ciudadanía en base a una expresión fidedigna o no de la puesta en práctica de los lineamientos anunciados en base a la ideología o pensamientos centrales expresados.
 
De la claridad de este enunciado se desprenderá la aplicación de políticas públicas y para el sector privado. Sin sorpresas si se enunciaron y transmitieron con claridad.
 
En la actualidad el Estado se ha vuelto más grande y más fuerte. La pandemia arrastró no solamente con la salud de la población sino también con la de las empresas y el sector privado. Esa expansión del Estado, que se da hasta en los países más desarrollados y capitalistas, tienen como finalidad el auxilio con una modalidad transitoria que permanecerá hasta que se solucione el conflicto, en este caso, la pandemia. Siendo de carácter transitorio sólo debería ser una ayuda para que cada actor del sector privado ingresado en las dificultades y ahogo propios del sistema en crisis, tenga a posteriori las herramientas necesarias para el normal y aceptable funcionamiento de su estructura, de manera gradual y eficiente además de exitosa.
 
Todos deberemos adaptarnos a la nueva normalidad, incluidos el Estado y los sectores público y privado. El crecimiento de lo público frente a lo privado cederá en el mundo para ocuparse de lo esencial, la salud, la educación, la seguridad. El salvataje actual abrirá su paso a la aplicación de los propios recursos para continuar con las actividades que se convertirán en habituales en la nueva normalidad.
 
Y cuando hablamos de Estado sepamos que el Estado somos todos. El Estado es una comunidad social con una organización política común y un territorio y órganos de gobierno propios que es soberana e independiente políticamente de otras comunidades. Fue en la modernidad cuando se forjaron y establecieron los Estados. Con fronteras bien definidas que incluso ahora se ven desdibujadas por la globalización física y tecnológica.
 
Cuando hablamos del Estado entonces, hablamos de todos nosotros. El Estado paga esto, se traduce en que lo pagamos todos. El Estado se hace cargo de esto, significa que de esto nos hacemos cargo todos nosotros. El Estado nos brinda esto, nos lo brinda a todos. Cuando el Estado repara en la ayuda a ciertos sectores, la ayuda proviene de todos. Y así con nuestros aportes el Estado se nutre de recursos genuinos para su desempeño en distintas áreas. Cuando el Estado se endeuda, nos endeudamos todos, cuando es próspero y superavitario, lo somos todos.
 
Por eso, como el Estado no es un ente que está afuera de la comunidad, sino que somos nosotros, con órganos gubernamentales encargados de la administración pública que también, en nuestro caso elegimos en democracia y un sistema de gobierno republicano, es que debemos saber con certeza qué rol tiene el Estado para quienes nos representan o pretenden representarnos.
 

Por María Belén Aramburu

 

 

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