Editorial HI
19/05/2020

CABA y GBA: Juntos pero distintos, por María Belén Aramburu

Cada uno tiene a su vez su propia realidad que atender y resolver

CABA y GBA: Juntos pero distintos, por María Belén Aramburu
Autor: María Belén Aramburu
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e acerca una nueva etapa cuando finalice, este domingo, la prolongación del decreto de aislamiento social, preventivo y obligatorio dispuesto por el presidente Alberto Fernández. Será una consideración más que puntillosa respecto de los resultados de la situación epidemiológica nacional discriminada por distritos en cuanto a la cantidad de contagios y víctimas fatales.
 
Mientras el AMBA permaneció en la fase 3 por registrar una concentración del 86% de los casos, el resto del país pudo pasar a la 4 que, con la anuencia de cada autoridad sanitaria local pudo abrirse paso en el otorgamiento de mayores libertades en las excepciones contempladas en el decreto, tal cual detallé la semana pasada en mi editorial de @Haceinstantes titulada “Las dos Argentinas”.
 
Distritos como Mar del Plata en la provincia de Buenos Aires, con una duplicación de casos cada 35 días abrió comercios y otras actividades. Hasta las religiosas individuales en iglesias quedaron exceptuadas. Otras, en esta misma sintonía, debieron dar marcha atrás. Tal el caso de Córdoba en la que se detectaron 55 nuevos casos positivos en tres días, siendo de éstos unos 20 encontrados en el Mercado Norte, un área de concentración de comercios muy popular en la ciudad capital de la provincia mediterránea. Allí debieron suspenderse la reapertura de rubros comerciales, templos religiosos, peluquerías y profesiones independientes. De los distritos que dispusieron de más libertades por ubicarse en una situación epidemiológica de duplicación de casos cada 25 días se encontraron los que pudieron seguir con estas nuevas rutinas y quienes debieron dar marcha atrás como la mencionada Córdoba y la localidad de Jacobacci en Río Negro con dos nuevos casos, que alertaron a los primeros mandatarios de todos los distritos a realizar un seguimiento más exhaustivo en base a las últimas concesiones de aperturas brindadas.
 
Con su propia realidad, el AMBA, comprendiendo una región complicada en cuanto al crecimiento de sus casos, abarca dos zonas geográficas para confluir en una. La CABA llevando la delantera con la mayor cantidad de casos y un 32% de ellos en los barrios vulnerables, superando los 1.400 y la situación delicada de los geriátricos, ha liberado la apertura de comercios no esenciales y permitido las salidas recreativas de adultos con niños los fines de semana.
 
La provincia de Buenos Aires, en el Gran Buenos Aires, con testeos recientes en sus barrios vulnerables, presenta una clara división entre quienes pretenden cerrarse en la fase 2 o 1 de la cuarentena y quienes quieren avanzar al menos en la apertura de comercios en consonancia con las disposiciones de la CABA y a tono político con el jefe de Gobierno de la ciudad, Horacio Rodríguez Larreta, y aquellos intendentes peronistas con situaciones epidemiológicas más o menos controladas pero que pueden dispararse ante la menor distracción en el relajamiento de la adopción de medidas que se muestran más conservadores y hasta combativos con las medidas de la CABA.
 
Es inevitable no pensar en una única zona geográfica como lo es el AMBA, como también resulta inevitable no diferenciar la CABA del Gran Buenos Aires.
 
Pensar la CABA y el Gran Buenos Aires como AMBA es pensarla de manera integrada, con un flujo de población que va y viene, desde sus domicilios a sus lugares de trabajo y  viceversa. Y en este intercambio es que aparece el conflicto. El intercambio de personas con la utilización del transporte público puede incrementar los casos, llevar y traer el virus. Para los trabajadores esenciales se está estudiando el empleo de la tarjeta SUBE. Y sólo para ellos. El resto, dedicado a las actividades no esenciales, utiliza colectivos, trenes y subte. En este último caso, atendiendo a la apertura de mayor cantidad de comercios y actividades, se instó a los trabajadores a trasladarse a través del transporte privado, debiendo ser éste provisto por los empleadores con la facilidad, para quienes pueda. hacerlo, de usar bicicletas y monopatines como medio de circulación. Buscando cifras para hacer un mapeo de este intercambio, es que la provincia señaló que 1 de cada 2 trabajadores en la CABA es del Gran Buenos Aires y hacia allí van y desde allí vuelven diariamente. De los 2,7 millones de puestos de trabajo, 1,3 millón son ejecutados por personas que viven en el GBA. La CABA mostró sus propios números que demuestran un leve aumento del servicio público de transporte, del 25% antes del inicio de estas aperturas, a un máximo de 29%, vale decir, sólo un aumento de 3 puntos porcentuales. Los trenes podrían contar con una app, web y call center para sacar el pasaje por adelantado y así controlar este medio de transporte, pero sólo en la evaluación de las horas pico que son las que generan alarma.
 
Y más allá de esta integración geográfica y de actividades, remarco la individualidad en cuanto a cada situación ya que el propio Gran Buenos Aires con concentración de la industria, presenta realidades diferentes en cada uno de sus municipios. Aquellos alineados políticamente con el gobernador Axel Kicillof, tienen una posición más cerrada de la llamada cuarentena y en ese sentido guían sus acciones para limitar aperturas que se dan en otras zonas, incluida la CABA.
 
Es así que en declaraciones recientes, el gobernador Axel Kicillof, aseguró ser “un sueño, una fantasía, un suicidio colectivo” la vida a la normalidad “porque el virus está circulando y se lo puede contener pero no controlar”, direccionando sus palabras a quienes “piden volver a la normalidad con esos discursos de la economía”.
Lo que además atemoriza a todos los mandatarios por igual, es la falta de cumplimiento de las pautas, hasta de las más mínimas, para evitar la propagación de los contagios.
 
El fin de semana pasado, cuando se permitieron las salidas de los niños y niñas hasta los 15 años junto con un padre, madre o tutor en la CABA, se advirtió claramente el incumplimiento tanto de las pautas fijadas para estas salidas recreativas como la libre interpretación que de ellas hicieron los porteños. Desde el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta se había señalado cómo debían realizarse, su duración, de 1 hora, y la distancia, a no más de 500 metros del domicilio particular y vinculándose la salida con la terminación del número de documento, par o impar del adulto. Salieron las familias enteras a disfrutar de un sábado y un domingo de otoño gloriosos en cuanto a las temperaturas de más de 20 grados y también salieron los que no debían hacerlo, asfixiados por la prolongación de la cuarentena y el encierro de dos meses que se extiende más allá de su propia tolerancia. La falta de cuidado y distancia social en las salidas actúa como un fantasma que acelera los contagios acercándolos a un pico que se pretende sea amesetado cuando llegue, de llegar...
 
En la provincia de Buenos Aires, su gobernador, Axel Kicillof, se mostró cauto respecto de las salidas recreativas con niños y niñas y las dejó para una próxima etapa que no se avisora, por el momento, cercana en el tiempo.
 
Si bien en el ámbito nacional, el presidente Alberto Fernández y su ministro de Salud, Ginés González García, aseguran contar con un sistema de salud fortalecido ante casos de emergencia que pueda suscitar la pandemia, y lo mismo se escucha desde los gobiernos de Rodríguez Larreta y Kicillof, el temor de una avalancha de casos siempre existe. Y hasta en este punto, el del sistema de salud, es que la CABA y el Gran Buenos Aires presentan límites difusos si de atención sanitaria se trata.
 
No cabe duda que la CABA y el Gran Buenos Aires deben trabajar mancomunadamente en la búsqueda de soluciones que contemplen las situaciones epidemiológica y económica del AMBA. Juntos pero diferentes. Cada uno tiene a su vez su propia realidad que atender y resolver además de la que integra con el otro. Por eso. Juntos pero a su vez diferenciándose con la mira en una única meta: ejercer la función pública y administrar los recursos de su distrito en el contexto de una pandemia mundial provocada por el coronavirus. Y esto trasciende las posturas políticas.
 
En el AMBA todavía falta para “una nueva vida normal”. Este otoño es más benigno que el de otros años pero pronto vendrá el invierno. Y ya transitamos la misma cantidad de tiempo de cuarentena que los países europeos mayormente afectados por el coronavirus.
 

Por María Belén Aramburu

 

 

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