Editorial HI
03/05/2020

Cinco bochornos del Estado en emergencia, por Nacho Girón

Es el turno de la contracara.

Cinco bochornos del Estado en emergencia, por Nacho Girón
Autor: Nacho Girón
L
a emergencia del coronavirus deja al descubierto todos los beneficios de tener un Estado presente y, a la vez, todos los problemas de la imperfección del Estado, sobre todo cuando se combina con malas prácticas políticas.
 
Ya destacamos en otras oportunidades lo positivo: a final de cuentas, cuando estallan las crisis, cuando revienta todo, cuando el mundo termina patas para arriba... el que te cuida es el Estado. 
Es el turno de la contracara: la faceta estúpida de un Estado elefantiásico que se tropieza con su propia burocracia y enormidad: poderes que no funcionan o no quieren funcionar, compras esenciales por valores irrisorios, lentitud para concretar beneficios y un largo etcétera.
 
Y si pensás que tal vez exagero, prestále atención a estos ejemplos.
 
5 BOCHORNOS DEL ESTADO EN EMERGENCIA:
 
BOCHORNO NÚMERO 1: compras de comida a precios más altos que los precios máximos fijados por el propio gobierno. Escándalo, renuncias y promesas de más transparencia. Pero mientras tanto, mientras se resuelve el cambio de método para licitaciones y adquisiciones directas, ¿sabés que hizo el costado estúpido del Estado? El alimento no se compró porque nadie quiere firmar una resolución y porque los intermediarios de la operación ahora se cuidan más nunca, y por lo tanto no llega a la boca de los que se están muriendo de hambre.
 
Y estos (como mínimo, errores de máxima, reprochables hechos de corrupción) no son ni de cerca exclusivos de un sólo color político. Otro ejemplo: la licitación de barbijos a $3000 o de hoteles para personas en aislamiento en la ciudad de Buenos Aires.
 
BOCHORNO NÚMERO 2: el congreso nacional como el peor resumen de la política argentina. Desde que estalló el coronavirus, los diputados y senadores no sesionan. Y en pleno 2020, con las posibilidades tecnológicas infinitas que nos regala el mundo, siguen peleando si van a legislar en persona, de fondo virtual o de manera mixta. 
Y los responsables de todos los sectores se enredaron en debates interminables todavía no saldados, en asuntos como si el Registro Nacional de las personas RENAPER podría fiscalizar la identidad de los legisladores para que no haya dipu o sena-truchos.
 
Mientras se terminan de poner de acuerdo, casi, casi que se termina la cuarentena.
 
BOCHORNO NÚMERO 3: como si lo del Congreso de la Nación no fuera poco, la Justicia en general tampoco está funcionando.
Obvio, qué podríamos pretender de un sector que todavía maneja expedientes en carpetas que abarrotan todos los tribunales del país. Y de un sector que consiguió este verdadero récord: que las causas por corrupción duren un promedio de 14 años y que el 92% de esos expedientes en los últimos 20 años ni siquiera hayan llegado a juicio.
 
O sea, en plena emergencia, 2 de los 3 poderes del estado brillan por su ausencia. Como mínimo, peligroso.
 
BOCHORNO NÚMERO 4: los problemas varios del Estado estúpido con respecto a la ayuda a la gente. 
Te autorizaron, por ejemplo, a que vos, tus padres o tus abuelos vayan al banco y organizaron una orgía de coronavirus que te esperaba en la puerta de cada sucursal.
Prometieron, también, créditos a tasa cero para la gente más golpeada a nivel económico. ¿Alguno los pudo sacar? Los anunciaron con bombos y platillos y todavía no están disponibles.
 
Por último, el BOCHORNO NÚMERO 5: el más delicado, la salida de presos de sus lugares de detención.
La superpoblación carcelaria es innegable: son 50 mil los presos en las cárceles argentinas, que solo tienen capacidad para 23 mil. Dicho esto, es innegable también que el asunto estuvo mal llevado desde el momento cero. 
A los seres humanos, aunque sean delincuentes, hay que protegerlos... ¿pero hacía falta liberar a Pedro Olmos, un monstruo de 68 años que estaba detenido por el abuso a una nena de 12 durante el cumpleaños de su nieto? ¿La justificación? El hombre tiene osteoporosis. 
 
Si se construyen hospitales modulares en 15 días, ¿tan imposible era ampliar o mejorar los penales ya existentes? No, la opción rápida fue mandar a la casa a asesinos, violadores, narcos y ladrones varios y muchas veces sin siquiera tobilleras porque no hay suficientes.
 
Para rematar, por supuesto nadie le consultó nada a la víctimas de estas aberraciones.
 
 
Insisto: apenas 5 bochornos que prenden una señal de alarma de cara al futuro.
En época de coronavirus estamos ante un Estado revalidado y necesario y que todo lo puede, pero al mismo tiempo un Estado que en el medio de la emergencia por el coronavirus se revela bastante ineficaz.
 

 

Editorial de Nacho Girón para el programa "Digamos Todo", sábado de 7 a 10 en CNN Radio y Haceinstantes.com

 

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