Editorial HI
24/04/2020

El dólar en la Argentina en tiempo de Coronavirus, por María Belén Aramburu

"El riesgo de tomar el valor más alto del dólar como referencia es claramente la inflación"

El dólar en la Argentina en tiempo de Coronavirus, por María Belén Aramburu
Autor: María Belén Aramburu
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abiendo superado el dólar los $100, en el caso del llamado dólar Bolsa, el MEP, que se compra a través de bonos en dólares, que se cotizan en pesos y en dólares y el contado con liqui, que permite sacar divisas del país a través de bonos o acciones para lo que se requiere de una cuenta en el exterior, y el blue superando a éstos, ¿qué pasa con el dólar minorista que se ubica un poco por encima de los $68? ¿Esa brecha lo coloca como rezagado? Para las operaciones o para ponerle precio a determinados bienes y servicios, y con esta diferencia, ¿se toma el valor del más alto como el blue como referencia? Recordemos que tanto el dólar MEP como el contado con liqui se ubicaban cerca de los $85 habiendo pasado pocos días del inicio del aislamiento preventivo, social y obligatorio. Dependiendo del lugar de la cadena en que se encuentre tendrá su impacto.


El riesgo de tomar el valor más alto del dólar como referencia es claramente la inflación. Existe un acuerdo de precios, se han fijado precios máximos para los productos más esenciales pero se advierte el aumento de aquellos que se vinculan con los alimentos y bebidas, con la consecuente ponderación que tienen en el índice inflacionario, en un contexto de recesión y retroceso de la economía, y con escaso consumo producto del arrastre anterior y de lo que devengó la aparición de una pandemia que arrastró hasta el vacío los bolsillos de la gente y las arcas fiscales. Un déficit que se multiplicó en aras de desembolsar el dinero necesario para hacer frente a las urgencias de los más necesitados y a paliar las pérdidas de los distritos provinciales ante semejante crisis que derivó en aportes en efectivo y de ATN.
 

Buscando diferentes alternativas, el Banco Central adoptó diferentes medidas, entre las que buscó subir la tasa que le paga a los bancos por sus depósitos, cuidando de que los pesos que sobren no vayan a parar a la compra de dólares tanto de particulares como de empresas. Recordemos además que hubo muchas quejas de parte de empresas que no pudieron acceder a créditos a tasas del 24% que debían otorgar las entidades financieras para permitirles principalmente pagar los sueldos de los empleados.
 

Sumado a la incertidumbre y desconcierto en un mundo, ya no sólo la Argentina, en la que no se sabe qué es lo que va a suceder, el refugio de los ahorristas, como además es característico de nuestro país, es el dólar. Ni hablar de los depósitos a plazo fijo con una tasa de interés por debajo de la inflación que añade el hecho de no poder disponer del dinero hasta el vencimiento del mismo. Y siendo que el límite de compra es de US$200, la asistencia que se le brindó a los más necesitados y el financiamiento a las empresas a través de programas financiados por el Estado, se emitieron pesos que llevaron a refugiarse una vez más y, como en tantas otras circunstancias de crisis, en el dólar.
 

Lo que busca el Banco Central a través de su titular Miguel Pesce, ofreciendo mejores oportunidades a las entidades financieras a través de una reducción de sus encajes, o sea pudiendo disponer de más dinero, es el otorgamiento de créditos a tasas bajas para las empresas imposibilitadas de costear siquiera los sueldos de sus empleados y, a su vez, facilidades para que los depósitos en pesos resulten más tentadores que la recurrencia a la compra de dólares.
 

Sobrevuela hace varios días una pregunta que no encuentra respuesta ante las consultas del presidente Alberto Fernández que incluso fue un planteo que me dicen existió en varias de las reuniones que el primer mandatario realizó con representantes de distintos sectores. El presidente lo planteó en su aparición ante la prensa y ante la formulación de una pregunta concreta al respecto, cuando extendió la cuarentena por última vez. El tema es el otorgamiento de créditos por parte de las entidades financieras a las empresas. Incluso en la reunión del directorio del Banco Central fue abordado con preocupación ya que el presidente Alberto Fernández está encima de este tema. Cuando respondió la pregunta formulada por uno de los periodistas presentes en la Quinta de Olivos, se refirió a la falta de garantías de algunas empresas ante la presentación que hicieron a los bancos y que esa cuestión se estaba ordenando para poder darle curso a los créditos. Pero el tiempo pasó y en muchos casos los créditos no llegaron. Las PYMES presentaron una vez más sus reclamos ante la falta de dinero para pagar sueldos y costos básicos. Y como las garantías pedidas a las empresas muchas veces no alcanzan para el otorgamiento de los créditos, Miguel Pesce podría anunciar un aval de parte del Banco Central que brindaría un reaseguro a los bancos como respaldo. Ésta sería una de las soluciones en estudio para agilizar los trámites.
 

La Comisión Nacional de Valores hizo su parte fijando un límite del 25% para la tenencia de dólares de los fondos comunes de inversión, nominados tanto en pesos como en dólares.
 

Y vale agregar que, aunque no lo desarrollaré en esta editorial por haberlo hecho en la anterior, el fantasma del default en la oferta del pago de la deuda, aún no aceptada, es un ítem que sólo gestiona el Ministro de Economía, Martín Guzmán, quien consideraría que será revaluada como más atractiva de la mano del desplome de la economía mundial.

Por María Belén Aramburu

 

 

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