Editorial HI
04/02/2020

Bonos danzan al compás de la política, por María Belén Aramburu

¿Qué está sucediendo en el mercado de bonos que se entrelaza con la política?

Bonos danzan al compás de la política, por María Belén Aramburu
Autor: María Belén Aramburu
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ubieron los bonos en dólares y bajaron los que están en pesos.
¿Qué está sucediendo en el mercado de bonos que se entrelaza con la política?
Son días cruciales.
 
Para la provincia de Buenos Aires porque al no lograr la totalidad de la aceptación por parte de los acreedores se decidió evitar el default que podría haber tenido consecuencias inesperadas para la reestructuración de la deuda externa de la Nación a través de la gira presidencial junto con el Ministro de Economía. La reestructuración de la deuda en moneda extranjera de este distrito se hará con fondos propios. Ayer algunos me comentaban que la provincia tenía recursos para pagar un monto equivalente a los US$250 millones. En un circuito de desconfianza mutua, la de Axel Kicillof con los tenedores de los títulos provinciales, los BP21 emitidos por el entonces gobernador Daniel Scioli, que no torcieron su voluntad pese a que se estaba cada vez más cerca del 75% requerido para la postergación del pago, y la de los bonistas con el gobernador que temieron no recuperar la totalidad de lo invertido cuando lo prometido era el pago de los intereses y, se agregó a último momento, el del 30% del capital, el reloj corrió en contra de la provincia y la solución llegó de la mano de, se afirmó, "lo recaudado en estos días". 
 
Por el lado de los bonos en pesos muchos me comentaron que prefieren vender porque temen que el canje no les convenza y, de quedar al margen, que no les paguen. El mercado les ofrece otros títulos que podrían ser de su interés pese a que todavía no encontraron el ancla ante la incertidumbre.
A nivel nacional, la gira del presidente Alberto Fernández, está buscando adhesiones de apoyo para la renegociación de la deuda con el Fondo Monetario Internacional en primer lugar, y con los acreedores privados.
El Papa Francisco le tendió un puente en Europa que el primer mandatario está dispuesto a cruzar para cumplir con los compromisos que la Argentina mantiene con sus acreedores.
 
La canciller Angela Merkel, la jefa de estado más poderosa del mundo, prometió ayuda a la Argentina y se descarta harán lo mismo los presidentes español, Pedro Sánchez y el francés Emmanuel Macron.
En las reuniones en Alemania estuvo presente el Ministro de Economía, Martín Guzmán, como también lo estará en España. En el momento en que el presidente se encuentre en Francia, éste hará lo propio en el seminario organizado por la Pontificia Academia de Ciencias Sociales para lo cual mantendrá una reunión con la titular del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, con el tema excluyente de la reestructuración de la deuda. Para ello cuenta con amplios poderes que le dará la segura media sanción del proyecto de ley de Restauración de la Sostenibilidad de la deuda contraída en el extranjero por parte de la Cámara Alta, pasando antes por comisión. El arco opositor, salvo los sectores de izquierda que plantean no pagar la deuda, apoya la gestión que realizará el ministro en base a que de ahí surgirá también la presentación de un plan económico para nuestro país, fundamental a darse a conocer tanto en el ámbito doméstico como en el exterior.
 
Es en este momento prioridad para el gobierno llegar a un acuerdo para la reestructuración del pago de la deuda externa. Y si bien estaría establecido un plazo para terminar con la oferta a los acreedores para fines de marzo, la postergación del pago resulta ser una cuestión ineludible para poder comenzar con la negociación. Resulta importantísimo para el gobierno nacional que, al menos en una primera instancia, sea el organismo financiero internacional quien entienda que la Argentina no puede afrontar el pago de la deuda aquí y ahora ya que no sólo no haría sustentable su economía sino que por otra parte y principalmente, no lograría salir del estancamiento para producir la reactivación necesaria. Nuestro país pide tiempo para crecer y de ese modo pagar. La cesación de pagos no está en los planes de ninguna de las dos partes. Ni el Fondo Monetario ni los acreedores privados quieren el default ni es la pretensión de la Argentina declararlo. Pero así como están planteadas las cosas y con la "insostenibilidad", palabra utilizada por el gobierno, de los compromisos de la deuda, tanto deudor como acreedores saben que las condiciones establecidas para el pago de la deuda son de incumplimiento efectivo, por lo que deberán ser modificadas, tanto para asegurar saldar lo que se debe como para reactivar y sostener la economía para, en el mejor de los casos, propender a su crecimiento y, con una meta más alta y más allá en el tiempo, su desarrollo.
 
El Fondo Monetario Internacional exigirá un plan económico que por el momento no se ha mostrado. Lo mismo harán los acreedores privados para darle credibilidad a un canje a proponer y ser aceptado. Metas fiscales, inflación, serán prioritarias a la hora de la evaluación. Y la lectura vendrá del lado de los mercados que exigirán orden, estabilidad y credibilidad al momento de apostar.
Entre el 12 y el 14 de febrero vendrá una misión del Fondo Monetario. Por ser miembro las evaluaciones técnicas tienen su agenda al igual que ésta se hace más frecuente con el otorgamiento de un crédito. Y si bien el área destinada a realizar una evaluación para el hemisferio occidental dejó los casilleros vacíos para los números correspondientes a nuestro país en lo que concierne al testeo de la región porque considera ésta una etapa de transición ante la propuesta de reestructuración de la deuda y el plan de su economía a ser presentado, no tardará en exigir objetivos y sus consecuentes resultados para el mes de abril.
 
Al comienzo de la editorial me referí a dos deudas al vincular la estrecha ligazón entre el panorama económico financiero y el político. Son deudas que si bien no están atadas, las ofertas a sus respectivos acreedores se entrelazan y vinculan destinos compartidos frente a su autonomía de gestión individual. El presidente reclama al unísono de la provincia de Buenos Aires que ésta sólo está pidiendo más tiempo para el pago de su deuda de US$250 millones a la vez que aclara que la Nación no se va a hacer cargo de esta deuda como la de ningún otro distrito. De hecho hasta le cuesta cargar con la propia.
 
Serán días intensos de definiciones políticas que trazarán el camino de las económica-financieras.

 

Por María Belén Aramburu

 

 

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