Editorial HI
25/12/2019

Dólar escaso, dólar diverso, por María Belén Aramburu

El turismo demanda dólares pero es sólo uno de los sectores que lo hace.

Dólar escaso, dólar diverso, por María Belén Aramburu
Autor: María Belén Aramburu
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quién no le ha pasado que en el caso de una cotización en dólares desesperadamente pregunte a cuál de todas se refiere. Y hasta genera confusión. Ni hablar de los turistas a los que se ve paseando por Buenos Aires y haciendo compras cuando pretenden pasar los pesos a dólares y preguntan por la cotización. En el marco de la duda algunos aprovechan para obtener más dólares o pesos, o para pagar menos y cobrar más.
 

Hay pocos dólares. De eso no cabe ninguna duda. Y hay que pagar la deuda. Por empezar se deben desembolsar 30.000 millones de dólares a los acreedores privados a principios del próximo año y a los que en primera instancia se les pagará. Luego seguirán más pagos a los privados y una negociación con el Fondo Monetario Internacional que se espera sea favorable en los términos de no profundizar una crisis económica vigente que permita postergar desembolsos de dólares que no se tienen y de estirar plazos de pagos tanto de capital como de intereses.
 

Las restricciones impuestas por el cepo que sólo permite la compra de US$200 vía electrónica y de US$100 por ventanilla, con un adicional del 30%, trajo aparejado un aumento del dólar blue, por llamarlo de alguna manera, ya que si bien es cierto que el mercado está seco de dólares, también es cierto que las restricciones operan a favor de un dólar en el mercado paralelo que se agiganta en demanda y precio. El argentino medio, por su parte, cuando piensa en ahorro y puede hacerlo, piensa en la divisa, abajo o sobre el colchón, pero piensa en dólares como una forma de mantener el poder adquisitivo de lo que tanto esfuerzo le costó sumar.
 

El dólar turista es otro que si bien no se quiso mencionar que fuese un desdoblamiento, en realidad lo es. El turismo demanda dólares pero es sólo uno de los sectores que lo hace. El impuesto del 30% a compras en el exterior con algunas salvedades y el límite por familia de US$10.000 tiene alguna complicación.
 

Consultando a economistas sobre si el dólar blue y el turista alcanzarán el mismo nivel, me encontré con respuestas diversas. De hecho el blue tiene obviamente distintos valores dependiendo de dónde se lo adquiera y el turista llega a casi $82. Esto también produce incertidumbre por la trepada que puede tener el blue, incluso en el corto plazo. El dólar paralelo a $82 por debajo del oficial con el impuesto del 30% tiene una brecha que se suma a la registrada con otros tipo de dólar como el MEP o Bolsa y el “contado con liqui”, este último utilizado legalmente por las empresas para sus compras en pesos de acciones y bonos y su venta en dólares en el exterior.
 

La convergencia podría darse con mayor celeridad de tener más pesos de circulación monetaria y de las decisiones de política económica que adopte el gobierno respecto del dólar oficial en relación con la inflación. Aunque ya conocemos lo que sucedió a fines de 2015 con el cambio de gobierno, antes de la la finalización del cepo cambiario, cuando la brecha fue muy grande.
 

Otro factor a destacar es que tanto en una devaluación explícita como encubierta con la utilización de herramientas de política monetaria, es la reacción que se tenga a nivel local de remarcaciones de precios, visiblemente atados al precio del dólar como los que no lo están y sufren alteraciones “por las dudas” generando presiones sobre la inflación y por ende sobre el consumo de bienes y servicios.
 

Otra complicación pueden ser las inversiones. Mientras las del exterior hace tiempo que no se ven, la idea sería atraerlas y sumar las locales.
 

Los que deben girar dividendos también se preguntan a qué tipo de cambio y me han manifestado su preocupación al respecto.
 

Lo importante a tener en cuenta es la rapidez y éxito que pueda tener la negociación de la deuda con los privados, sin hacer distinciones entre los que se rigen por ley extranjera y la local para no generar desconfianza en nuestro mercado, el control de la emisión monetaria y la recepción que las nuevas medidas vayan teniendo en los distintos sectores, a nivel nacional e internacional.

 

Por María Belén Aramburu

 

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