Editorial HI
09/12/2019

El gesto que faltaba, por María Belén Aramburu

El gesto que faltaba, por María Belén Aramburu
Autor: María Belén Aramburu
E

l gesto tiene una valoración por sí mismo pero nunca alcanza si se queda encerrado en su propia dinámica. Debe trascender el contexto en el que se da para convertirlo a través de varios de ellos en una práctica permanente que derive en la transmisión de símbolos de contenidos que sean interpretados fehacientemente por los receptores de los mensajes.

El gesto de acercamiento ubicándose codo a codo en la celebración de la misa del 8 de diciembre en el Día de la Inmaculada Concepción de la Virgen María a instancias de la invitación formulada por la Iglesia Católica por medio del presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Oscar Ojea, es un gesto. Un gesto que se interpreta como de madurez en un sistema democrático con una forma de gobierno republicana tal cual establece nuestra Constitución. 
 
El gesto puede quedarse solamente en él mismo o trascenderse a sí mismo y sus implicados si se reitera en la forma bajo la cual tuvo su origen y despertar.
 
En el caso del encuentro de dos presidentes, el saliente Mauricio Macri y el entrante Alberto Fernández, su permanencia debiese demostrar madurez en un país signado por una fuerte crisis económica con sectores postergados, muchos de ellos comprendidos en el 40,8% de pobreza, 16 millones de personas, con una alta inflación, bajos salarios y una deuda con el compromiso de ser saldada tanto con los privados como con el Fondo Monetario Internacional.
 
En el encuentro con su gente, con los votantes, con aquellos que hubiesen preferido la continuidad de la presidencia de Mauricio Macri, el presidente se mostró como el referente de la oposición, lugar que a las claras ocupa, para comprometerse en la construcción de una oposición constructiva y no destructiva, al cuidado de la democracia, la calidad institucional y las libertades. 
 
El lugar institucional por excelencia de la oposición es el Congreso. El ejercicio del Poder Legislativo a través del funcionamiento otorgado por los representantes del pueblo es el ámbito natural por donde el opositor transita las propuestas alternativas a las del Ejecutivo, vota o resta apoyo a éstas, y controla al resto de los poderes. El Consejo de la Magistratura, como órgano judicial le permite integrar parte de su composición y allí el contralor también se hace evidente. Formas de democracia directa e indirecta transitan por la doble vía del oficialismo y oposición en un juego de contrastes y roces permanentes.
 
La homilía en la celebración del Día de la Virgen apuntó a la dirigencia y al pueblo todo convocando a la unión y la paz. La mirada del otro como un hermano o hermana nos une en torno del respeto hacia los demás y más allá de nuestras diferencias. Porque si se piensa en un gesto como el de hoy entre dos referentes políticos de peso su permanencia en el tiempo no debiese quedar interrumpida. Si se espera que por ello se mantendrán próximos acuerdos sólidos y de base entre ambos se equivocan quienes así lo interpretan. Las diferencias continuarán, las miradas sobre el país y la implementación de políticas económicas seguirá siendo diferente, con el eje puesto en dos modelos de país contrapuestos, pero deberán sustentarse en la responsabilidad compartida y asumida enmarcándolas dentro de un orden preestablecido y a consumarse para incrementarlo. 
 
La oposición, por su parte, intentará reinventarse para su consecución en un próximo gobierno una vez finalizado éste, al igual que el oficialismo por venir intentará mantener su continuidad.
 
Hace unos meses escribí una editorial en Haceinstantes titulada "El otro no es un enemigo". Ni siquiera tengo que ir para atrás en el tiempo ni para atrás para releer la editorial ya que la tengo presente en mi memoria y mi corazón. Mi pensamiento coincide en buena parte con algunas de las más importantes declaraciones vertidas en la homilía y, sobretodo en relación con el concepto y práctica de quién es el otro para cada uno de nosotros. "No caer en la tentación de destruir al otro" ha sido una contundente y seria advertencia por parte de la Iglesia para la dirigencia política toda, presente a través de miembros de los gabinetes entrante y saliente, sindicalistas y representantes de organizaciones políticas y sociales.
 
A propósito del ámbito del encuentro entre Macri y Fernandez, cabe destacar que la presencia de referentes del nuevo gobierno como Eduardo Valdés y Gustavo Béliz, este último de misa y comunión diarios, reflejan la cercanía del gobierno de Alberto Fernández a la Iglesia. Por su parte el ungido Jefe de Gabinete de la Nación, Santiago Cafiero, es hijo de Juampi Cafiero, ex embajador argentino ante el Vaticano. Por lo que el próximo gobierno tiene llegada directa al Vaticano y al Papa Francisco, de raigambre peronista.
 
La paradoja se da entre un gobierno, el de Mauricio Macri que tiene a buena parte de su gabinete y legisladores que votaron en contra de una ley de aborto gratuito, seguro y obligatorio, proyecto enviado por el presidente y que no prosperó en el tratamiento parlamentario, siendo que el primer mandatario está ubicado lejos de quien es el Jefe de la Iglesia Católica, argentino por cierto y distante de la actual ideología y política gubernamentales. Alberto Fernández, por el contrario, muestra en el haber de próximos ministros a asumir, además de legisladores, una fuerte aceptación del proyecto de ley sobre el aborto que, con el nuevo impulso que le otorgará Fernández, habría que evaluar en qué lugar quedaría ubicado el próximo primer mandatario y su entorno de dirigentes en relación con la Iglesia y el Papa quien, finalmente estaría decidido a visitar la Argentina.
 
Más allá de cualquier consideración del ámbito que proporcionó semejante encuentro inédito de de presidentes, entrante y saliente, con la connotación de una intención al menos de ir finalizando con una grieta existente desde hace muchos años, las imágenes vistas hoy invitan a la responsabilidad de todos en el mantenimiento de una democracia saludable, en el ejercicio independiente de los tres poderes del Estado y de acuerdos de políticas públicas más allá de cualquier gobierno.
 
La grieta no será saldada a partir de este encuentro pero sí señalará un marco de convivencia en paz y unidad, cada uno ejerciendo su rol responsablemente.
 
 
Por María Belén Aramburu
 
 
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