Editorial HI
30/09/2019

Cómo lee el gobierno el triunfo en Mendoza, por María Belén Aramburu

Con las expectativas centradas en revertir el adverso resultado de las PASO

Cómo lee el gobierno el triunfo en Mendoza, por María Belén Aramburu
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ada provincia tiene su propia elección y pretende circunscribirla a su territorio deslindándola de los sucesos electorales nacionales aunque haciendo siempre la lectura de cómo incide en su circunscripción.
 
Desde principio de año hemos asistido a numerosas elecciones provinciales que se escindieron de las generales del 27 de octubre anticipándolas. Con resultados varios se mostraron prescindentes de fórmulas nacionales y prefirieron, por lo general, ser observadas por la gestión de sus gobernantes en función o por la oposición ejercida desde las candidaturas.
 
Si no suma o resta, se ha preferido evitar fotos, contactos y hasta menciones en casos en que la atadura a una fórmula nacional pudiese provocar un revés en el resultado de la elección.
 
Y si bien los distritos provinciales tienen su autonomía en el proceso electoral local y debe ser respetado porque es la manera de respetar también a sus ciudadanos que intentan a través de su voto darle permanencia o fin a mandatos que delegaron a través del ejercicio de sus derechos, siempre cabe una lectura de proyección nacional porque habrá quien la haga por ellos si es que prefieren no hacerla por sí mismos.
 
En las elecciones de Mendoza el candidato radical, delfín del gobernador Alfredo Cornejo, se evitó la presencia, fotos o mención con el presidente Mauricio Macri o con algún funcionario nacional. Cornejo supo llegar al poder de la mano del entonces Frente Cambiemos cuando su nombre sonaba fuerte logrando integrar a la UCR, PRO, Coalición Cívica y hasta al Frente Renovador en una fórmula integrada que lo llevó al Poder Ejecutivo provincial.
 
En Mendoza su Constitución no permite un nuevo período gubernamental por lo que Cornejo eligió a Rodolfo Suárez para garantizar la continuidad de su mandato.
 
Cornejo no sólo es el gobernador de esta provincia sino que tiene un peso propio como presidente del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical. Como tal cuestionó al presidente Macri, como tal alzó su voz el año pasado dejando abierta la posibilidad de presentar otros candidatos más allá de la unción presidencial de la propia para pelear por un espacio en las PASO, y el que, como tal, y con el triunfo de Suárez en su provincia, disputará lugares de su partido de continuar el oficialismo en el gobierno o de convertirse en oposición.
 
La UCR, al quedar incorporado el peronismo en la fórmula presidencial a través de la incorporación de Miguel Ángel Pichetto, pidió espacios que le fueron otorgados, en los principales distritos, la ciudad de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires principalmente, a las candidaturas de legisladores, ocupando los primeros puestos.
 
Es interesante analizar, desde una posición de triunfo, la invitación de Cornejo a Gerardo Morales a la celebración y ponerlo en un primer plano. Recuerdo haber anticipado lo que podía devenir a nivel nacional con el triunfo electoral de Morales en la provincia de Jujuy cuando éste manifestó que su vicegobernador era peronista y que resultaría saludable abrir el espacio a este sector de la política. Alzándose con un resultado que era imprescindible para el gobierno nacional, en medio de especulaciones se reunió con el presidente Macri presentándose al poco tiempo a Pichetto como candidato a vicepresidente.
 
La UCR ha brindado al entonces Frente Cambiemos y al ahora Juntos por el Cambio, un aporte territorial en provincias y municipios que el PRO por su cuenta no había logrado establecer. Habiendo sido un aliado fundamental en las elecciones de 2015 y las legislativas de 2017, se presenta con este nuevo triunfo como un soporte necesario en la estructura frentista.
 
El gobierno está satisfecho y analizando integrar el triunfo que también considera propio gracias a su aliado en las próximas elecciones. Mendoza es uno de los puntos que tendrá a las 30 movilizaciones y concentraciones orquestadas por el oficialismo como campaña en vista a las generales de octubre con el slogan “Sí, se puede”.
 
Con las expectativas centradas en revertir el adverso resultado de las PASO, el gobierno busca adhesiones además de cautivar a parte del núcleo de votantes decepcionados que perdió el 11 de agosto.
 
El gobierno espera que la emoción que es parte del voto además de la razón, traccione a su favor a través de estas movilizaciones, discursos y puesta en escena de nuevas medidas que contemplen a quienes lo votaron y los que podrían votarlo ya sea por convencimiento o por rechazo a sus opositores.

 

Por María Belén Aramburu 

 

 


 

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