Sociedad
15/05/2019

Una reserva natural desarrollada por Ezequiel Eskenazi en el Valle de Zonda conjuga vino, naturaleza y arte

El Valle de Zonda, en la provincia de San Juan, cobija un ambicioso proyecto que combina la producción vitivinícola, la conservación de la fauna autóctona, la promoción turística y el arte en una reserva natural desarrollada por Ezequiel Eskenazi que busca posicionar a esa región como una zona de atractivo turístico agroecológico.

Una reserva natural desarrollada por Ezequiel Eskenazi en el Valle de Zonda conjuga vino, naturaleza y arte
Autor: Agostina Sosa
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a reserva natural de 20.000 hectáreas emplazada en el paisaje único del Valle del Zonda alberga al proyecto Xumek, que se basa “en la conjunción de tres aspectos: vino, conservación y arte, y de alguna manera emula nuestros tres varietales, chardonnay, malbec y syrah, ya que pensamos al vino como un producto vivo que evoluciona con el tiempo como el gusto de sus consumidores”, explicó Ezequiel Eskenazi durante la presentación realizada en el inigualable marco natural del sanjuanino Valle del Zonda, a 14 kilómetros del centro de la capital provincial.

Eskenazi, al frente del emprendimiento agroindustrial familiar que se encuentra emplazado en el Valle del Zonda, destaca que “hay en esta zona un potencial enorme en el suelo, en el clima y en el sol (contamos con 320 días de sol al año), características que lo hacen único y ponen a San Juan dentro de los primeros lugares del mundo del vino”.

“Hace casi dos décadas, y después de recorrer innumerables y diversas geografías, elegimos el Valle de Zonda por sus condiciones climáticas y agroecológicas, ideales para desarrollar viñedos de alta calidad; el desafío de la transformación y la belleza natural del lugar fueron también potentes motores para llevar adelante este proyecto”, destaca. En esa naturaleza cruda y agreste, crecían finalmente las viñas que darían origen a Xumek.

Desde entonces, esas condiciones únicas para la vid permiten generar vinos muy interesantes, originales y con una personalidad y carácter que refleja el terruño elegido para el desarrollo de las tres fincas que componen el emprendimiento, Santa Sylvia, La Leona y La Ciénaga. Allí, en condiciones agroecológicas privilegiadas y a distintas alturas se desarrollan los viñedos donde se producen los vinos de terroir, a los que Eskenazi define como “un estilo de vida y transmisores de un carácter y una personalidad distintiva fruto de este lugar único”.

Eskenazi detalló que la iniciativa respeta el hábitat natural de los animales autóctonos de la zona y “contempla la cría de guanacos y ñandúes que se mueven en total libertad, por lo que es común encontrarse con zorros, pumas, guanacos, cóndores y águilas coronadas”.

El gran proyecto es crear vinos de alta calidad que reflejen el “terruño” de las tres fincas: Santa Sylvia, con viñedos a 860 msnm., se ubica en el valle con suelos aluvionales con vides de más de veinte años; Finca La Leona, sobre la ladera de la sierra chica, a 950 msnm., con suelos muy compactos de abundante carga mineral, gran luminosidad, donde está proyectada la cava y bodega; y, por último, Finca La Ciénaga, a 1.430 metros, una reserva natural con suelos franco arenosos, gran cantidad de canto rodado y mineral, que cuenta con  vertientes naturales de agua a 1.500 mts., para el riego de 36 hectáreas de producción por goteo. Aquí, los vientos permanentes del sector sur garantizan la sanidad y contribuyen para obtener una amplitud térmica única. “Es sin dudas el viñedo más prometedor por sus condiciones naturales, sus temperaturas promedio y el reconocimiento de los expertos en cuanto a suelos”, explican Ezequiel Eskenazi y su enólogo, Daniel Ekkert, quien asegura que el lugar ofrece condiciones únicas para la vid.

“Lo que caracteriza a nuestros vinos es que se hacen sin la influencia de la madera, para personalizar al vino de una manera diferente, para poner lo que el terroir, es decir, el lugar donde se cultiva, pueda brindarnos. Xumek trabaja fuertemente en mostrar la naturaleza del lugar”, señala Ekkert.

Además, con ayuda de la fundación Azara se está en plena etapa de relevo de la flora y fauna y el objetivo final será que se convierta en reserva natural para evitar así la caza furtiva.

La pata artística del proyecto apunta a crear un parque de esculturas a gran escala “nuestra idea es convocar a grandes artistas plásticos argentinos y hacer dentro del viñedo una muestra escultórica que denominaremos “Arte Bestial Argentino”, que ya cuenta con dos obras de arte emplazadas, la conocida “ballena” con aspecto de fósil que simula a una ballena encallada (realizada en yeso y arcilla por el consagrado artista argentino Adrián Villar Rojas), y “la leona” (esculpida por Ricardo Bustos). Los reconocidos artisitas Nicola Constantino, Gabriel Valansi y Pablo Reinoso ya se encuentran trabajando en sus respectivos proyectos.

Este parque de esculturas estará rodeado por más viñedos y es la antesala de la cava que estará en el cerro, que tendrá 24 metros de profundidad y resguardará como un tesoro los vinos de la empresa, los Xumek (Sol en huarpe).

El Terroir del Valle de Zonda

El Valle de Zonda es una zona privilegiada y de un microclima único, muchos lo denominan el gaullaltary sanjuanino. Ubicado en el centro-sur de la provincia de San Juan y emplazado en un valle sinuoso de la Pre-cordillera de los Andes, cuenta con un clima semidesértico con precipitaciones de 100 mm anuales. Su amplitud térmica, acompañada del viento zonda suave y permanente, hacen que la sanidad del viñedo sea excelente y dé como resultado uvas con gran potencial enológico. Los viñedos que integran esta diversidad de “terroirs” permiten al enólogo una amplia gama de combinaciones enológicas. Zonda fue Declarada por el INV (Instituto Nacional de Vitivinicultura) Identificación Geografica – IG Zonda – en atención a sus atributos para producción de uvas de alta calidad.

 

 

Los vinos

 

Chardonnay:

Un blanco que es un fiel reflejo del sol del valle combinado con una vibrante frescura de los viñedos de altura. De color amarillo verdoso brillante, tiene intensos aromas a durazno blanco y manzana, en sintonía con notas cítricas y florales de Azahar. Es un vino amplio en boca, de paso ágil y agradable con sabores a pera y miel. Un ejemplar típico de la variedad, exponente honesto de las bondades del Valle de Zonda y los distintos terroirs.

 

Syrah:

Una variedad que se expresa de gran forma en San Juan, encontrando en el Valle de Zonda una tipicidad y calidad superlativas. De color rojo rubí intenso y matices violáceos, tiene aromas a higos y mermelada de arándanos, junto con notas de pimienta negra y cuero. Es un vino de buen volumen en boca, con intensos sabores a fruta y toda la potencia del terroir de Zonda. Un Syrah joven y frutado, que posee tipicidad y complejidad.

 

Malbec:

La uva insignia de Argentina encuentra en el Valle de Zonda una expresión única y personal. De color rojo violáceo intenso, en nariz explotan los aromas a ciruela negra, acompañados por toques florales de violetas y una particular nota de jarilla típica del terroir. Es un vino de entrada amable y gran expresión de sabores a moras y tabaco, excelente frescura y un delicado final mineral. Un excelente Malbec, fiel representante de Argentina y específicamente de un terroir extremo como Zonda.

 

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