Editorial HI
18/04/2019

Las medidas no alcanzan, por María Belén Aramburu

Y traen consigo interrogantes sobre su duración como paliativo hasta las elecciones o la asunción del próximo gobierno.

Las medidas no alcanzan, por María Belén Aramburu
Autor: Marìa Belèn Aramburu
L
as medidas de política económica anunciadas por el gobierno nacional no alcanzan para solucionar los problemas financieros del Estado, los del bolsillo de la gente y los políticos.
 
Siempre son bienvenidas las medidas que puedan brindar alguna solución para aliviar la situación de crisis para el mientras tanto, pero las de fondo urgen a todos porque significaría una recuperación de la economía y un respiro entre tantas brazadas contra el fuerte oleaje que producen cansancio hasta al mejor nadador.
 
Una de las bienvenidas las brindó el sector de la tercera edad junto a los beneficiarios de planes sociales, uno de los más vulnerables y golpeados, con una primera demanda de 35.000 créditos ANSeS a través de la página web y de forma presencial. La ANSeS calcula que estos créditos generarán en el mercado un ingreso de $125.000 millones volcados al consumo de bienes durables, pago de deudas y refacciones menores de la vivienda.
 
Otro punto esencial fue el de la incorporación de 64 precios “cuidados” o “de referencia” o “Esenciales” como los denomina el gobierno, previo acuerdo con los empresarios que dejaron en claro que no pueden ni pretenden perder de manera que no tengan sus costos mínimamente cubiertos para atenuar el impacto de una inflación ascendente. Del total, 48 están a la venta en los supermercados mientras el resto son marcas nuevas que irán apareciendo en las góndolas.
 
La aparición de precios “de referencia” o “cuidados” nos remite a medidas que fueron adoptadas por la Secretaría de Comercio Interior por el pasado gobierno, por lo que, mal le pese al actual gobierno, le cabe la comparación de un llamado para algunos “kirchnerismo tardío” que trae consigo interrogantes sobre su duración como paliativo hasta las elecciones o la asunción del próximo gobierno.
 
Si se conocen con anticipación como en este caso, lo más probable es que nadie quiera ni pueda perder, y se aumenten los precios para después acomodarlos a las recomendaciones y nuevas normas. El “por las dudas aumento” tiene un fortísimo impacto en los precios para que los paliativos dejen de ser tales y prolonguen la circunstancia de crisis en el tiempo para dejar de ser tal y convertirse en una realidad crónica.
 
Un factor a tener en cuenta que es fundamental para que estos precios sirvan a la población son los controles y verificaciones asiduas de tal modo que estos productos se encuentren en las góndolas y se respeten los acuerdos.
 
El dólar se encuentra por el momento contenido y es una buena señal por el impacto que tiene en los precios. La subasta de 60 millones diarios de ser necesaria es un recurso que le permite mantenerse a flote dentro del margen establecido en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y la acotada intervención de la autoridad monetaria en un leve movimiento pactado en una franja con piso y techo. A esto se agrega que Banco Central busca que no haya emisión de pesos bajo ningún concepto.
 
La liquidación del sector exportador agropecuario permitió el ingreso al mercado de casi 4.200 millones de dólares en el primer trimestre, un 11% menos que en el mismo período del año anterior. Pero considerando que la parte fuerte de la cosecha se avecina, hay una fuerte expectación de liquidación de divisas y que el sector, con incertidumbre ante un panorama eleccionario que no le permite vislumbrar cuál será la política que se le aplicará en cuanto a retenciones, créditos e impuestos, prefiera no retener en silobolsas el producto de las cosechas y hacerse de billetes.
 
El dólar, auxiliado en su nivel con altas tasas para evitar su suba, resulta una variable controlable en el mercado interno mientras los coletazos de probables aunque por ahora no posibles vaivenes del mercado internacional no interfieren en nuestra vulnerable economía.
 
Pero hay indicadores económicos fuertes de la recepción de estas últimas medidas. El riesgo país que llegó a los 850 puntos alcanzando un nivel semejante a aquel en momentos de la corrida cambiaria del año anterior. La reacción de la bolsa con la caída de los precios de bonos y acciones no ha sido ningún aliciente.
 
El gasto público se vio incrementado aumentando las partidas en más de $16.000 millones y el “aplanamiento” de las tarifas sumó $9.000 millones de costo fiscal.
Sin descuidar el acuerdo comercial organismo financiero internacional, se busca cuidar de esta manera la relación con un contexto exterior que cada vez más centra su mirada en la economía y política de nuestro país y en uno interno que pone a las elecciones en la mira.
 
Con el objetivo de recaudar votos las medidas orientadas a aumentar el consumo tienden a atraer un voto “kirchnerista” en la polarización del panorama electoral, a conservar el cautivo y atraer algunos más de los indecisos que crecen en número al compás de la incertidumbre. Todo un desafío para el actual gobierno y la oposición que dirime su posicionamiento en base a una unidad o bifurcación en las elecciones.
 
Pero sin medidas de fondo para la producción y el consumo, las recientes sólo pueden ser observadas para el corto plazo.
 
Bienvenidas para el “mientras tanto” pero insuficientes para solucionar la acuciante inflación que acecha mes a mes el bolsillo de la población.
 
 
Por María Belén Aramburu
 
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